«El tema no es el ciclismo», dice Joan Fullana a quien este verano algunos podrán ver con maillot subido a una bici estática pedaleando mientras canta canciones que parece que van de ciclismo, pero no. Lo de SSEÈ es una auténtica carrera de fondo. La banda musical, compuesta por el propio Fullana a quien se le suman a este equipo de ‘biciclistas’ Gori Matas, Pere Moana, Josep Alorda y Josep Servera, acaba de presentar su primer espectáculo,ViciClistes, una propuesta que va ‘sobre ruedas’ para hablar «de nosotros, de los seres humanos», pero montados en una bici.

Se trata de un proyecto que tiene ya unos años. Al menos su idea original. Fullana explica que él y Gori Matas ya habían empezado con las canciones hace nada menos que 15 años, pero como ocurre en algunas carreras de ciclismo, «la cosa se quedó por el camino». No obstante, «siempre lo tuvimos en mente como algo chulo, diferente y divertido». Este año, sin embargo, llegó el momento, y junto al resto de la banda empezaron a pedalear.

«La idea es hacer música», explica Fullana, aunque es obvio que «hay una partte escénica de humor, pero lo musical es lo más importante». Así pues, entre notas y pistones, y con mucha ironía, la caricatura se introduce en un mundo de exigencia física enorme, donde algunas de las mayores hazañas deportivas de la humanidad se han llevado a cabo, pero que han convivido también con algunos de los vicios más terrenales, como las trampas o el dopaje.

«Partimos de que hay una gente lo suficientemente loca como para dedicarse en pleno julio y a agosto a recorrer 3.500 kilómetros en 21 días en el Tour de Francia, mientras otros estamos en el sofá, con toda la épica y extrañeza del ser humano de ir al límite». Todo ello, visto desde «la épica de que pueden ser los héroes contemporáneos como lo fue Odiseo en su momento», pero para llegar al otro lado de la moneda: «El vicio y la necesidad de querer ganar a toda costa, sin importar las consecuencias».

Un ejemplo vale más que mil palabras: «El primer ganador del Tour de Francia, Maurice Garin, fue descalificado en la segunda edición porque había recorrido algunas distancias en un tranvía». Es, pues, una manera de «hablar de muchas cosas porque nos refleja a nosotros todos».

Se da, a su vez, la circunstancia de que en Mallorca, la relación con el ciclismo es… tensa. «Hay muchos que adoran el ciclismo y otros que lo odian. Lo gracioso es esa ambigüedad, porque lo admiramos y nos molesta al mismo tiempo, pero el problema no es el ciclista, sino que son otra causa de la masificación».

«Es una pretensión tan sencilla y, al mismo tiempo, tan complicada», destaca Fullana que confiesa que intentan «no quitarle el protagonismo a la música» en los directos. Difícil, pero no imposible, como subir el Tourmalet, aunque con la diferencia de que si bien los ciclistas profesionales recorren más en bici que los de SSEÈ (suponemos), seguro que no lo hacen mientras cantan y hacen música.