Las palabras, muchas veces, no consiguen hacerse cargo de los hechos que representan. Para Miren González Goikoetxea (Tolosa, 1973), la palabra ‘cáncer’ ha dejado una … huella que tiene la forma de un ser querido. En el intento de acercarse al otro mediante el dolor, la artista de 53 años expone ‘Bizi-Min-Bizi / Cerca Cáncer’, disponible hasta el 18 de julio, que contiene una serie de pinturas que capturan de manera plástica varias muestras de tejido con células cancerosas. Las obras se reparten en dos ubicaciones: por un lado, la Galería Arteztu, y por otro, el pasillo principal del Instituto Oncológico de San Sebastián.
«Escuchamos la palabra ‘cáncer’ y nos ponemos a temblar, no nos lo podemos quitar de la cabeza. No sabemos muy bien qué hacer y, sobre todo, no sabemos cómo acompañar a la persona que queremos», relata la artista. En el intento de descubrir cómo acercarse a una realidad de tal calibre, recurrió a la documentación. Rebuscando entre vídeos de internet, fotografías de tejidos, entrevistas con pacientes y lecturas varias, dio con el libro ‘Recuperar la salud’ de Stephanie Simonton, y descubrió la idea madre de la colección: visualizar la enfermedad. «Cuando leí sobre la visualización, me dije: ‘Esto es lo que yo puedo hacer’. Supe desde el primer momento que iba a ayudar a las personas a visualizar su enfermedad».
Esta manera de acompañar no alardea de pretensiones: busca retratar lo microscópico sin obviar el sello de la artista. Para mirar de cerca el cáncer, Miren ha trabajado en la unidad de Anatomía Patológica del Hospital de Donostia, de la mano del Dr. Manuel Moreno Valladares. A través de un microscopio, ha dibujado in-situ las muestras de tejido de diferentes tipos de cáncer.

Muestra de ‘Cerca Cáncer’ en la Galería Arteztu.
(P. Gómez)
«Una biopsia bajo el microscopio no se ve. Necesita unas tinciones. Se utiliza un tinte que se llama eosina, razón por la que muchos de los resultados son morados y lilas», aclara. Otros tipos de cáncer, como la leucemia, requieren un tinte distinto, lo que da para que la exposición tenga un carácter variopinto, propio de la artista. «Inevitablemente, regreso a mi estilo colorista. Esta es una contradicción que se genera: de una cosa tan terrible como el cáncer resulta una cosa bella, entre comillas. Esa contradicción ha generado muchas conversaciones interesantes».
«Siempre pensamos que el arte tiene que ser bonito», musita Miren. «Al principio del proyecto, la mayoría de la gente me preguntaba cómo podía hacer semejante proyecto, tan feo, que hablaba sobre una enfermedad». Sin embargo, la exposición ha recibido retroalimentación de los pacientes del Instituto Oncológico. Para varios, el pasillo era un «lugar donde respirar de otra manera», que tiene mucho que ver con el modo en el que se mira la enfermedad. «Muchas veces tenemos una mirada médica. Esta es una mirada artística. Y pienso que las personas que tienen cáncer tienen otra implicación, se interesan por el trabajo de otra manera», expone Miren.
Su mirada artística, en este caso, se divide en tres fases. La primera, la documentación científica; la segunda, los acrílicos sobre papel que se reparten entre el Oncológico y la galería; y, por último, los cuadros de óleo sobre lienzo. A la hora de afrontar el proyecto, Miren ha trabajado codo a codo con especialistas que le explicaban lo que observaba por el microscopio. «Pude haber creado un proyecto mirando las imágenes de internet, pero un proyecto tan profundo requería la presencia del cáncer entre mis manos. Además, creo que estar en el hospital ha influido mucho en el resultado», confiesa. Hasta ahora, ha tenido entre sus manos muestras de cáncer de páncreas, de mama, de colon, leucemia, de endometrio y muestras de citologías. Y quién sabe si algún día tendrá más. «Me quedaría años trabajando en este tema. De hecho, han pasado tres años y sigo trabajando», ríe. «Me siento satisfecha porque he recibido la retroalimentación de personas que se sienten acompañadas, cosa que era mi objetivo. Vibro con este tipo de trabajo que hace comunidad, que atrae a gente que me pide visitas guiadas, a gente que le interesa y eso es lo que me interesa a mí, que el arte también pueda tener este papel».