Científicos de diversos centros europeos han determinado que el aumento del número de copias del gen UCA1 se asocia con un peor pronóstico en pacientes con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración tratados con enzalutamida, un antiandrogénico de segunda generación. Esta alteración, detectable en muestras de sangre, se …


Científicos de diversos centros europeos han determinado que el aumento del número de copias del gen UCA1 se asocia con un peor pronóstico en pacientes con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración tratados con enzalutamida, un antiandrogénico de segunda generación. Esta alteración, detectable en muestras de sangre, se relacionó con una supervivencia notablemente más corta que la de los pacientes con UCA1 normal.

Este vínculo se mantuvo al analizar conjuntamente las cohortes tratadas con enzalutamida y abiraterona. Además, los pacientes con UCA1 normal y ausencia de amplificación del gen del receptor de andrógenos (RA) presentaron una supervivencia superior a la de aquellos con alteraciones en uno o ambos genes, lo que confiere valor clínico a esta combinación de biomarcadores para la estratificación del riesgo.

Así lo afirma Tibor Szarvas, investigador de la Universidad de Duisburgo-Essen y director del estudio, quien añade que, en la cohorte tratada con abiraterona, la ganancia del RA fue la única de las dos alteraciones con poder predictivo, al asociarse con una supervivencia global más corta. En cambio, ninguno de estos dos rasgos genómicos tuvo impacto pronóstico en los pacientes tratados con docetaxel, lo que sugiere que estos biomarcadores son especialmente útiles para orientar las decisiones clínicas en las terapias hormonales avanzadas, pero no en la quimioterapia, asegura el científico.

Szarvas señala que este estudio es el primero en confirmar clínicamente el potencial de biomarcadores identificados mediante una comparación sistemática entre células sensibles y resistentes a la enzalutamida. A pesar del reducido tamaño de las cohortes examinadas, los hallazgos sitúan a UCA1 y al RA como candidatos para predecir la resistencia a los antiandrogénicos evaluados, concluye el investigador.


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