Antonio Resines es claramente el invitado de oro de ‘La Revuelta’. El actor regreso al plató donde el pasado mes de marzo desveló que había … sido sometido a una operación a corazón abierto en la que le colocaron tres ‘bypass’. «No voy a enseñar la cicatriz porque me riñó mucho la gente». aseguraba nada más llegar. Eso sí, adelantó que se encontraba bien y «a pleno funcionamiento» y más tarde dio paso a cuatro compañeros de su último proyecto que tienen mucho sentido del humor.
Esta vez, el actor acudió para presentar la película ‘Haciendo amigos’, producida por Santiago Segura y dirigida por David Marqués, el guionista de ‘Campeones’, y coprotagonizada junto a Quim Gutiérrez y Megan Montaner. «No me acuerdo porque vine la otra vez… este año llevo cuatro películas promocionadas», se reía David Broncano.
Se negó a llevar el regalo al presentador porque «vengo sin cobrar». Resines llegó desde Cantabria, donde vive actualmente en una casa donde también pasa los veranos. «No digas dónde está, que la jodemos. Tengo una vaca», desvelaba a raíz de que el presentador le preguntase si tenía alfombras hechas con piel de animales.
En cambio, el programa sí que le entregó un obsequio al invitado: un impreso de toda su Wikipedia enmarcada. «Mira la filmografía, candidaturas, premios…», le iba enseñando Broncano. Lío aparte sobre las fechas de la final del Mundial y que evidenciaba que estaba grabado desde hace tiempo, apareció parte del elenco de la película. Eran Israel Romero, Mario Navarro Carmen Lara y Ana Mencía, cuatro personas con discapacidad. «Me lo he pasado muy bien con él. Es un cachondo mental», coincidían los dos actores.
Soy discapacitada intelectual y me gustaría que se nos tratara con respeto y dignidad. Si me propongo hacer una cosa, me cueste un poco más un poco menos, yo la hago» Ojalá más empatía, amor, respeto, dignidad y lealtad en el mundo 🫂
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— La Revuelta (@LaRevuelta_TVE) July 16, 2026
Después de decir que tiene «mucho corazón», confesaron los compañeros que Resines tiene «un poco de mala hostia». «Este me llama abuelo cabrón», se reía el . «A mí me llama puto niño de los cojones», confesaba Mario. «Las personas con discapacidad tenemos derecho a hacer lo que hacen los demás y me gustaría que se nos tratara con respeto y dignidad. Si me propongo hacer una cosa, me cueste un poco más un poco menos, yo la hago. Ojalá más empatía, amor, respeto, dignidad y lealtad en el mundo», reivindicaban todos.