El debate paleontológico, igual que los ejemplares sobre los que versa, perdura a través de los siglos. La reciente subasta del Tyrannosaurus rex ‘Gus’ por … 50,1 millones de dólares (43,8 millones de euros) en la casa de subastas Sotheby’s, en Nueva York, además de marcar el récord histórico para el precio de un fósil de dinosaurio, suscita preocupación por la identidad del comprador, aún desconocido, y sus intenciones para adquirir el ejemplar. Sin confirmación con respecto a su exhibición pública, los especialistas manifiestan su desasosiego frente a la posibilidad de que una pieza de tal valor científico quede fuera del alcance de la comunidad académica.

Parte de la polémica también responde a la unicidad del fósil. El esqueleto de una criatura de los últimos tiempos del Cretácico que vivió hace unos 67 millones de años, bautizado ‘Gus’ en honor al propietario de la finca donde se produjo el hallazgo en 2021, cuenta con 183 huesos y está reconstruido aproximadamente en un 61%, cosa que lo sitúa entre los T-Rex más completos conocidos. Además de su cráneo, conservado de manera admirable, su tamaño, de 11,6 metros de largo y casi 3,8 metros de altura a la cadera, lo convierte en uno de los ejemplares más grandes descubiertos hasta ahora, haciendo de ‘Gus’ un objeto de codicia para los investigadores.

No solo la privatización de piezas que suponen hallazgos científicos, sino también el precio por el que se ha comprado consterna a la comunidad científica, que advierte de que cuando ejemplares únicos ingresan en colecciones privadas existe el riesgo de que permanezcan inaccesibles o incluso desaparezcan del circuito científico. Este tipo de ventas, según el paleontólogo de la Universidad de Birmingham Richard Butler, también eleva los precios a niveles inaccesibles para las instituciones públicas. El más elevado pagado un ejemplar había sido el del estegosaurio ‘Apex’, vendido por 44,6 millones en 2024 en la misma casa de subastas.

La directora global de Ciencia e Historia Natural de Sotheby’s, Cassandra Hatton, explicó en la subasta del martes que Estados Unidos es el único país del mundo donde fósiles como este se consideran propiedad personal. Como respuesta, la Sociedad de Paleontología de Vertebrados, organización dedicada al estudio de los fósiles, emitió un comunicado momentos antes de la subasta que enunciaba que «cuando estos fósiles pasan a manos privadas sin garantías de acceso a largo plazo, las oportunidades para futuras investigaciones, la educación y la participación pública pueden verse mermadas de forma permanente».

‘Gus’, por su parte, permanece sin destino fijo, aunque de momento se encuentra en el Museo de Historia Natural de Nueva York. Expiró en un rancho de ganado en Harding, Dakota del Sur, pero dónde descansarán sus restos sigue siendo una incógnita. Sea en una exposición pública o en la colección de un comprador anónimo, el dinosaurio más caro de la historia revive el debate antiguo entre la investigación científica y la inversión privada.