La actriz Blanca Suárez se escapa siempre que puede a Xàbia. Lo mismo acude en invierno que, como ahora, en pleno y sofocante verano. Esta vez ha sido una visita relámpago. La ha plasmado en sus redes sociales. Y la ha resumido con una breve frase: «Visitando a Jessica Bataille apenas unas horas todo tiene un color diferente».
La intérprete se ha vuelto a alojar en uno de los chalés decorados con exquisito gusto y con toque mediterráneo por Bataille, una diseñadora de interiores que ha redefinido el «estilo Xàbia» y le ha dado un cariz muy personal y orgánico (apuesta por la artesanía, la sencillez y la luz).

La actriz y, a su derecha, el cerro sobre el que está la ermita del siglo XV de Santa Llúcia / Instagram
A Blanca Suárez no se le han caído los anillos por hacer lo que tantos y tantos turistas y vecinos, pegarse la caminata para bajar a la cala de la Sardinera. Ha recorrido la senda (atraviesa una frondosa pinada y deslumbra con vistas de l’Illa del Portitxol, els Pallers o el Cap Prim) y ha recogido la experiencia en fotos y vídeos. También se ha tomado fotografías en la orilla de esta cala de cantos rodados.

Blanca Suárez se tomó un selfie en la senda que baja a la cala de la Sardinera / Instagram
La actriz se ha alojado en un chalé recién construido. Está en la ladera del Montgó y se asoma a la bahía, al centro histórico y a la ermita de Santa Llúcia. Se divisa la cúpula azul de la ermita del Calvari. Es un fragmento de paisaje netamente xabiero. La intérprete siempre se hospeda en casas con el sello de Jessica Bataille. Ha estado en otras visitas en chalés de la Cuesta de San Antonio (una atalaya sobre la bahía), Ambolo (la costa de acantilados) y en un apartamento en pleno corazón del centro histórico (tomó fotografías de la torre de la iglesia gótica). Paso a paso, Blanca Suárez va conociendo Xàbia como la palma de la mano.

Imagen que captó Blanca Suárez de la deslumbrante cala de Xàbia / Instagram
Costa salvada del hormigón
La actriz descubre todas las singularidades de Xàbia. En la Sardinera ya ha estado, pero por mar y en embarcación de recreo. Ahora la ha descubierto por tierra. Ha caminado por las sendas de una costa, la del Portitxol, que, por suerte (por suerte y por la conciencia ecológica de un visionario, Guillermo Pons), se ha salvado del hormigón y la construcción.