Reuters —
Un tribunal italiano condenó el jueves a Giovanni Castellucci, exconsejero delegado de Atlantia, a 12 años de prisión por el derrumbe mortal de un viaducto de autopista en 2018 en la ciudad portuaria de Génova, en el noroeste del país.
Atlantia era el accionista mayoritario de la operadora de autopistas Autostrade per l’Italia en el momento del desastre, en el que murieron 43 personas al precipitarse sus vehículos desde el viaducto.
Los familiares de las víctimas abarrotaron la sala para conocer el desenlace de un caso que se ha convertido en una búsqueda de rendición de cuentas por el desastre y en un símbolo de la lentitud de la justicia en los complejos procesos penales italianos.
Según el sistema jurídico italiano, la sentencia de primera instancia puede ser apelada al menos dos veces.
Castellucci ya se encuentra en prisión cumpliendo una condena de seis años por otro incidente mortal ocurrido en 2013 en un viaducto del sur de Italia, y no estuvo presente en el tribunal para escuchar el veredicto.
Cincuenta y siete personas fueron juzgadas, entre ellas ejecutivos de la empresa, ingenieros y funcionarios del Ministerio de Transportes. Los cargos más graves incluyen homicidio múltiple y negligencia criminal.

El derrumbe del puente Morandi —que entonces tenía 51 años de antigüedad— durante una tormenta de verano, en vísperas de una festividad nacional, conmocionó a Italia y desencadenó años de investigaciones sobre la gestión y el mantenimiento de sus infraestructuras envejecidas.
Una sección del puente de 50 metros de altura se desplomó cuando circulaban por ella hasta 35 vehículos, haciéndolos caer sobre almacenes y el lecho de un río situado debajo.
El desastre provocó una disputa entre el holding Atlantia —controlado por la familia Benetton— y el gobierno de aquel entonces, que concluyó con la venta de la participación mayoritaria de Atlantia en Autostrade.

El actual máximo responsable de Autostrade publicó el miércoles una carta abierta en la que reafirmaba el compromiso de la empresa de garantizar que una tragedia así no vuelva a ocurrir.
“Deseo pedir disculpas a las familias de las víctimas, a los habitantes de Génova y a todos los italianos por el sufrimiento causado por el trágico desastre del puente Morandi, plenamente consciente de que nuestro gesto jamás podrá borrar su dolor”, escribió el director ejecutivo de Autostrade, Arrigo Giana.
La fiscalía sostiene que años de mantenimiento inadecuado, señales de advertencia ignoradas y retrasos en las obras de seguridad contribuyeron al derrumbe, y alega que se pospusieron trabajos esenciales mientras se seguían generando y repartiendo beneficios.
Los abogados de la defensa rechazan esta teoría. Argumentan que el desastre se debió a un defecto de diseño original en el tirante número nueve del puente —el que falló— y que ningún programa de mantenimiento habría podido evitar la tragedia.