La enciclopedia se reescribe en Royal Birkdale. Lucas Herbert, australiano de 30 años, entrega una tarjeta de 62 golpes en la segunda jornada del Open Británico, el resultado más bajo en la historia de los grandes. Pocos minutos después, Sam Burns, estadounidense de 29, repite la gesta. Ambos igualan el registro de Branden Grace precisamente en este mismo campo en el British de 2017, también ocho golpes menos en un par 70, como Ricky Fowler y Xander Schauffele en el US Open de 2023 en Los Ángeles, e igualmente un 62 firmaron el mismo Schauffele y Shane Lowry en el Campeonato de la PGA de 2024 en Valhalla, en estos dos últimos casos un -9 en un par 71.
Herbert es líder del Open Británico con -8, seguido por Jackson Suber, Cameron Young y Ryan Gerard con -6, y por Sam Burns, Si Woo Kim y Bryson DeChambeau con -5. Este último protagoniza una polémica de aúpa cuando después de entregar una tarjeta de -7 los árbitros le sancionan con dos golpes por haber pisado la hierba alrededor de su bola en el hoyo 5, mejorando así el espacio por el que debía moverse su palo. Tras unas discusiones elevadas de tono al regresar con los jueces al lugar de los hechos, y tras amenazar con no jugar al día siguiente, DeChambeau se marchó con el castigo y el descenso al -5.
La primera bandera española en la tabla acompaña al nombre de Rahm: -4, igual que Scheffler. El juego ordenado del jueves es un puzle difícil de encajar, una ronda que tiene de todo. El vasco pateó para birdie en los 13 primeros hoyos de la ronda inicial y esta vez su bola vuela a izquierda y derecha en los golpes de salida. El misil con el driver en el 2 le manda entre el gentío en el rough y por un momento parece Seve hace 50 años rodeado de aficionados, aunque estos ya no observan con sus ojos sino a través de los teléfonos móviles. De la trampa sale Rahm con el birdie bajo el brazo en el comienzo de una montaña rusa. Un bogey en el 4, par tres, al fallar el green y aterrizar en el búnker; un birdie en el 5 con un bombardeo desde el tee; otro golpe de más en el 6 tras un doble paseo por el rough; birdie de manual en el 8…
El segundo tramo de la jornada parecía abundar en esas sensaciones: no exprime el par cinco del 14 y en el 15 lanza el palo al suelo tras una salida que le hace torcer el morro y le acarrea un aviso de los árbitros por conducta inapropiada (otra tarjeta amarilla más le supondrá un golpe de penalidad en el torneo). Con el nubarrón sobre su cabeza, arrastra un bogey. Y de repente, como si hubiera expulsado los demonios, el sol vuelve a salir y enlaza birdies en el 16 y 17 y a punto está del broche en el 18. Rahm llama a la puerta del Open.
Le acompañará el fin de semana Eugenio Chacarra, par el jueves y par el viernes con dos birdies y dos bogeys, otro empate con Birkdale. Es su primer corte superado en un grande tras fallar en un US Open y un PGA (le falta el Masters para completar el póquer de participaciones), y así lo saborea después de una jornada larguísima. A las cuatro de la madrugada estaba en pie para salir a jugar a las 6.46 y los nervios y el cansancio se acumulan. Del examen sale más curtido.
Echando cuentas hasta última hora para pasar el corte estuvo Josele Ballester (+1), finalmente dentro del pelotón después de un desenlace titánico con eagle en el 17 y birdie en el 18. “¡Vamos!”, gritó a modo de liberación, y descubrió que en esos “momentos críticos” de estar contra las cuerdas es capaz de sacar sus mejores golpes y de lucir su capacidad de lucha. “He de trabajar la mente porque es muy poderosa”, se receta.
Fuera se queda Ángel Ayora (+3) aunque deja Birkdale con una lección de oro. El malagueño fluyó al fin cuando tenía todo perdido con +6 a mitad de la vuelta, sacó a pasear su driver y fue él mismo. Cuando apretó apareció el gran golfista que es, y así cazó birdies en el 11 y el 13, y un eagle que por poco es albatros en el 14. Murió en la orilla al perder su bola en el 17 tras otro cañonazo en la salida. También se despidieron Alejandro de Castro (+6) y David Puig (+11).