Brad Pitt ha sorprendido al revelar uno de los episodios más complicados de su vida personal. El actor estadounidense recordó una etapa en la que se aisló completamente del mundo y pasó un verano entero encerrado en una casa, acompañado únicamente por decenas de camaleones y una rutina que él mismo define como la menos saludable de su vida.

Durante una conversación, el intérprete explicó que aquel periodo llegó en un momento en el que sentía la necesidad de desconectar por completo de todo lo que le rodeaba. «Fue mi época menos sana. Solo necesitaba desconectar», reconoció.

Su relato dibuja una rutina marcada por el aislamiento. «Me despertaba, me fumaba un bong, cuatro Coca-Colas con hielo y nada de comida. Me pasé el verano entero viendo el juicio de O.J. Simpson», confesó.

Un verano completamente aislado

Además de esa peculiar rutina, Brad Pitt reveló otro detalle que ha llamado especialmente la atención: durante aquellos meses convivía con 40 camaleones en una vivienda que él mismo describió como una especie de «casa-terrario».

El actor no ofreció muchos más detalles sobre ese periodo, pero sí dejó claro que se trató de una etapa de desconexión absoluta, en la que apenas salía de casa y dedicaba la mayor parte del tiempo a seguir por televisión uno de los juicios más mediáticos de la historia de Estados Unidos.

El conocido como juicio de O.J. Simpson acaparó la atención internacional durante 1995 después de que el exjugador de fútbol americano fuera acusado del asesinato de su exmujer, Nicole Brown Simpson, y de Ronald Goldman. El proceso judicial fue seguido por millones de personas en todo el mundo y se convirtió en un auténtico fenómeno televisivo.

Una confesión sobre uno de los momentos más difíciles

Brad Pitt reconoció que aquella forma de vivir estaba muy lejos de ser saludable, aunque aseguró que en ese momento era lo que necesitaba para alejarse de la presión que acompañaba a su carrera.

Con el paso de los años, el actor ha hablado en varias ocasiones de algunos de los momentos más complicados de su vida y de cómo ha ido cambiando sus hábitos. En esta ocasión, su confesión vuelve a mostrar una faceta mucho más personal, al recordar un verano en el que optó por aislarse del mundo, sin apenas comer y refugiándose en una rutina que hoy considera el punto más bajo de aquella etapa.