Si bien el Palacio del Príncipe seguía sin confirmar de manera oficial el noviazgo, ver a Charlène sentada junto a la familia principesca en la mesa presidencial despejó cualquier duda: Alberto II, coronado monarca un año antes, caminaba en serio hacia el altar y la campeona de natación, vestida para aquel debut con un diseño de color verde estampado de un diseñador de su país natal, era la firme candidata a suceder a Grace Kelly. Ambos se habían conocido seis años antes durante el campeonato de natación Mare Nostrum, celebrado en Montecarlo, donde ella competía como nadadora olímpica sudafricana y él asistía como espectador. Su historia seguía así la estela de otros matrimonios de la realeza que también encontraron el amor gracias al deporte, como Carlos Gustavo y Silvia de Suecia o Federico y Mary de Dinamarca.

La princesa Charlène ha vestido un traje de color champán
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La edición de esta Gala de la Cruz Roja ha mantenido el clásico formato de cena y espectáculo musical en el Sporting Monte-Carlo, el escenario de siempre de esta velada. El plato fuerte ha sido esta ves el preestreno de SOUL! (where legends come back), un musical sobre soul que, tras pasar por esta gala, ofrecerá otras diez funciones en el Principado y del que esta noche los príncipes Alberto y Charlène disfrutan junto a Camille Gottlieb, hija pequeña de la princesa Estefanía y asidua de este acto, y numerosos personajes de la vida social monegasca.

Camille Gottlieb
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