Luis Manuel Otero Alcántara expresó este sábado la dimensión trágica de su salida forzada de Cuba, horas después de pisar suelo estadounidense tras cinco años de prisión.

«Es importante ver el hecho de que estoy expulsado de Cuba y el hecho de que esto no está bien. Eso no está bien», declaró el artista y cofundador del Movimiento San Isidro en una entrevista con El Estornudo realizada en la Ermita de la Caridad del Cobre de Miami.

Otero Alcántara llegó a Miami el 18 de julio en el vuelo American Airlines AA2706 procedente de La Habana, luego de que el régimen cubano condicionara su liberación a un destierro definitivo e irrevocable de la isla.

Su llegada se produjo después de una semana de angustia en la que permaneció en paradero desconocido, situación que Amnistía Internacional calificó como desaparición forzada.

El artista reconoció que la euforia que siente en este momento es un sentimiento pasajero. El verdadero peso del destierro llegará después de vivir un tiempo en Estados Unidos.

«Vengo a entender también el exilio. Vamos a ver mañana cuando todo esto baje, que empiece a respirar aires que no son de mi casa, que no pueda ver a mi hijo, que no pueda regresar. Por supuesto que me voy a sentir dañado, entonces eso no está bien. Pero voy a trabajar también sobre esa base», afirmó.

Sobre los cinco años de encarcelamiento en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en Artemisa, Otero describió una transformación personal profunda.

«Primero, soy más humano. La prisión es un sitio donde tú logras mirarle a los ojos a personas que, aún cometiendo el peor de los crímenes, siguen siendo seres humanos. Ahí tú no dejas que el odio te vuelva el corazón de piedra, porque eso es la intención del poder», señaló.

En la Ermita realizó un performance en el que reunió los fragmentos de una virgen rota que trajo desde Cuba, símbolo de la nación fracturada.

Al llegar a Miami lanzó un mensaje directo al régimen: «Acaben de ceder, porque estamos hablando de situaciones que no es solo la falta de comida. Estamos hablando de millones de personas sufriendo, de familias separadas, de personas que están aquí y no pueden ir allá, que se les muere su mamá, que se les muere su papá y no pueden regresar a darle un último beso».

En enero de 2022, cuando el régimen le ofreció el exilio como alternativa a la prisión, Otero lo rechazó con la frase «Yo me muero aquí». Cuatro años después, su salida forzada del país se produjo bajo condiciones que él mismo califica de inaceptables.

El artista confirmó que su hijo de 16 años permanece en Cuba y que decidió no traerlo aún, para conocer primero la realidad del exilio antes de que el joven tome su propia decisión.

«Hay tantas fracturas entre Cuba y en el exilio, porque uno piensa que te fuiste para la yuma y ya, y no es así. Aquí también hay dolor», reconoció.

Sus primeras palabras en suelo estadounidense incluyeron también un llamado a la acción: «Vengo a trabajar (…) Un minuto que pierda es un minuto más de dictadura».

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