No fue el Inglaterra-Argentina, donde se dieron de palos hasta en el pasaporte, pero la final del Mundial entre España y Argentina se fue caldeando conforme el cronómetro avanzaba. Una entrada de MacAllister sobre Dani Olmo que quedó sin amonestación y otra de Lisandro Martínez sobre Oyarzabal, ésta sí fue castigada con amarilla, subieron la temperatura, más aún si cabe en el MetLife de Nueva Jersey.
España no cayó en el juego de Argentina. Supo adaptarse a las circuntancias y exhibir todas sus virtudes futbolísticas en una primera mitad dominada por el color rojo, pero sin pegada en los últimos metros.
El equipo de Luis de la Fuente monopolizó la posesión durante muchos tramos del primer acto, moviendo el balón de un lado a otro con paciencia y buscando espacios entre las líneas argentinas. Sin embargo, ese dominio territorial no encontró el premio del gol, bien por la falta de precisión en el último pase, bien por la firmeza defensiva de la Albiceleste en las inmediaciones de su área.

De la Fuente, seleccionador nacional / Pablo García
Esa misma reflexión la realizó Juanjo González, segundo entrenador de Luis de la Fuente. El miembro del ‘staff’ técnico de la Selección reconoció que el juego de los argentinos no sorprendió a los futbolistas, pero sí la connivencia del equipo arbitral encabezado por el esloveno Slavko Vincic.
«Nos hemos adaptado bien, primero al césped, que se seca muy rápido. Estaba muy duro y no estaba como a nosotros nos viene mejor. Y segundo, al tipo de partido que el árbitro ha querido que fuese. Teníamos esa duda y ahora ya lo tenemos claro. Va a permitir los contactos y le va a costar mucho tomar decisiones. Hay que tener un poco más de continuidad, pero estamos apretando bien», dijo Juanjo González.