El Casademont Zaragoza clausuró en mayo la temporada más exitosa de su historia. Tras haber dirimido 59 encuentros oficiales, su recorrido contempló la consecución del título de la Supercopa de España, conquistado en el pasado mes de septiembre; el segundo puesto de la Liga Endesa, después de haberse proclamado campeón de la fase regular -lo que le clasificó directamente para la próxima edición de la Euroliga-; el tercer puesto en la máxima competición continental, tras una Final Six de récord celebrada en Zaragoza; al margen de haber alcanzado las semifinales de la Copa de la Reina. 

Todo ello, con un baloncesto ágil, dinámico y alegre, muy atractivo para el espectador, y una capacidad de esfuerzo admirable. Existe una comunión perfecta entre el equipo y la grada, de un valor incalculable, que promete seguir viviendo capítulos apasionantes en el futuro.

«Lo de la afición es increíble. Cada vez que saltamos a la pista, sentimos que no jugamos solas», confesó al término del curso Helena Oma, una de las capitanas del Casademont, quien consideró «muy especial» poder representar en cada partido «a una ciudad como Zaragoza, que cree firmemente en el deporte». «Todas debemos estar muy orgullosas de lo que estamos consiguiendo. Y no me refiero únicamente a este último año», explicó la alero, quien recordó que el Casademont es un equipo al alza, que «cada temporada supera a la anterior», y no sólo por los éxitos acumulados en la pista, sino también fuera de ella. Porque su impacto mediático es sobresaliente.

«Estamos muy felices de poder contribuir a que los niños miren el baloncesto como un lugar en el que soñar», sostuvo Oma. ¿Cuáles son las expectativas para el siguiente ejercicio? Oma siempre ha insistido en «la ambición» de un equipo «que siempre quiere ganarlo todo», de ahí que el próximo año el reto sea «seguir dándolo todo y crecer aún más». 

La alero, además, subrayó la principal arma del Casademont para continuar en la élite del baloncesto europeo: la fuerza del grupo, la implicación de todas las jugadoras en un proyecto común. «El baloncesto es un deporte colectivo. Una plantilla no se compone solamente de 12 jugadoras; detrás está el cuerpo técnico, y otras muchas personas, que trabajan día a día y de forma maravillosa para que nosotras podamos dar el mejor rendimiento en la pista», sostuvo Oma.