Las enfermeras guipuzcoanas advierten de que la caída de las tasas de vacunación, especialmente en personas adultas, puede favorecer el regreso de enfermedades ya controladas. … Un mensaje que ratifica José Antonio Forcada, el presidente de la asociación nacional de enfermería y vacunas (Anenvac), que recientemente dio una conferencia en el Colegio Oficial de Enfermería de Gipuzkoa (Coegi) con el objetivo de reforzar el papel de estas profesionales en la promoción de los sueros y su actualización constante en este ámbito.
– ¿A qué enfermedades ya controladas nos podríamos enfrentar?
– El ejemplo más claro que tenemos en estos momentos es el sarampión, que es una enfermedad que desde los organismos internacionales se pensaba que estaba erradicada desde principios de siglo y en los últimos años, después de la pandemia, nos hemos dado cuenta de que cada vez hay más brotes y casos.
– ¿Por qué vuelven estas enfermedades?
– Porque cuando se deja de hablar de una enfermedad que prácticamente desaparece, la gente se relaja y deja de vacunar a sus hijos. En España prácticamente hemos duplicado en lo que llevamos de año los casos de sarampión del año pasado. Para tener controlado más o menos el sarampión, se estima que debemos tener una cobertura del 95% de niños tanto en primera como en segunda dosis. En primera lo alcanzamos, pero en la segunda nos quedamos cortos. Tenemos que hacer una llamada muy importante a todos los padres y madres que no han vacunado a sus hijos de que los vacunen, y a todos aquellos que están en edad de vacunarse que lo hagan también. Si queremos estar protegidos tenemos que tener las vacunas al día.
– Al margen del sarampión, ¿qué otros posibles brotes hay que vigilar?
– Nos podemos enfrentar a casos de rubeola, sobre todo en niñas, que puede llevar a malformaciones fetales. La vacunación frente a los meningococos tampoco alcanza las coberturas necesarias y eso asusta muchísimo a la gente, cuando hay casos de meningitis y se produce el fallecimiento de algún niño. Otro aspecto muy importante, y que la gente no lo valora, es la vacunación de los niños frente a la gripe. La gripe parece que sea una cosa a laque no le damos la más mínima importancia, pero en España fallecen aproximadamente entre ocho y doce niños al año por complicaciones de esta enfermedad.
Brotes
«Cuando se deja hablar de una enfermedad ya controlada la gente se relaja y deja de vacunar a sus hijos»
– A la hora de concienciar y hacerle llegar este mensaje a la población, ¿qué papel desempeña la enfermería?
– Es fundamental que tanto los pediatras como especialmente las enfermeras, que somos la profesión que más contacto tiene con la población que atendemos, tengamos la capacidad de explicar a aquellos padres que tienen dudas sobre la vacunación la importancia que tiene que sus hijos estén vacunados. No podemos hablarles en un tono paternalista, sino tratar de convencerlos por todos los medios de que están jugando con la salud de sus hijos y que todas estas enfermedades frente a las cuales estamos vacunando es porque son enfermedades que pueden ser muy graves.
– ¿Los movimientos antivacunas tienen muchos seguidores en nuestro entorno?
– Afortunadamente, en España tenemos de las mejores coberturas que hay en el mundo y la gente cree en las vacunas. Pero hoy en día las redes sociales se han convertido en un altavoz para estos movimientos, sembrando dudas a la gente y hablando de conspiraciones.
– En Euskadi, hace unos meses estalló una crisis por la vacunación con dosis caducadas en Osakidetza. ¿Es normal que ocurran este tipo de sucesos en los sistemas sanitarios?
– Fallos y errores cometemos todos, pero esto se da en contadas ocasiones. Esto es como cuando se cae un avión, no hay una causa, son muchas y aquí han fallado varias. Desde la consejería, que tiene que monitorizar los lotes de vacunas que tiene y saber que si a no te han reportado que se han gastado quiere decir que están ahí, pasando por cada centro de salud, donde tiene que haber unas personas responsable de los programas de vacunación. Y luego está la enfermera, que tiene que revisar que la vacuna está en condiciones y que está dentro del periodo de la caducidad.
– ¿Qué riesgo conlleva inocular una vacuna caducada?
– Ninguno, es inocuo, como si estuvieras inyectando agua en el peor de los casos. No pasa nada, lo repescamos y lo volvemos a vacunar.
– ¿Este tipo de episodios pueden mermar la confianza de la ciudadanía hacia las vacunas?
– Claro. Pero en este caso no tendría que ser hacia las vacunas, sino hacia las personas que gestionan los programas de vacunación. La vacuna no se ha equivocado. El que se ha equivocado ha sido el consejero, los responsables de vacunaciones de cada centro o las enfermeras, que no han tomado la precaución de mirar la fecha de caducidad. Evidentemente, falta de confianza genera porque la gente piensa que tú le has inyectado una cosa a su niño que le va a hacer un mal, pero la vacuna simplemente se ha caducado porque tiene una fecha de caducidad.
Mensajes contrarios
«Las redes sociales se han convertido en un altavoz para los movimientos antivacunas»
– ¿Se puede mejorar la trazabilidad de los sueros para que no vuelva a ocurrir una situación como esta?
– Lo que tenemos que hacer es tener bien formados a los profesionales que toman parte en estos procesos y tener buenos protocolos de control de la gestión de las vacunas para que esto no pueda volver a ocurrir.
– ¿La sociedad que conocemos hoy en día sería muy diferente si no existiesen las vacunas?
– Las vacunas han salvado 150 millones de vidas y cada año en los países de rentas bajas todavía fallecen entre 3,5 y 4 millones de niños que no pueden recibir las vacunas. Si no tuviéramos vacunas seríamos como Sudán o Mali, muchos niños no llegarían al año de vida y muchísimos niños no llegarían a los cinco. Por muchos antibióticos que tengamos, puedes intentar curar una enfermedad pero si la previenes el porcentaje de éxito es del 100%.
– ¿Hacia dónde caminan las vacunas?
– Estamos trabajando en el desarrollo de nuevas plataformas con vacunas muchísimo más potentes y efectivas, sobre todo frente a muchísimos más microorganismos. Probablemente el futuro camine hacia vacunas a la carta, que sean mucho más indicadas a cada persona.