Narrar desde el punto de vista de un niño es siempre un eficaz recurso para limitar la información que llega al espectador. Y, aunque en Omaha esté todo delante nuestro desde el principio, es lo que apuntala el fatalismo de la extraordinaria película de Cole Webley, donde adivinamos a través de la pequeña Ella (Molly Belle Right) lo que implica el final del viaje que emprende con su hermano y su padre (John Magaro).

Webley recupera el compás del cine indie y comprometido norteamericano, pero del sincero, en un film donde el juego infantil de El espíritu de la colmena o incluso El imperio del sol se disfraza de intimistas paisajes de la periferia rural, aparcamientos de centros comerciales y otra galería de postales que convertirían al ahora galardonado Sean Baker de The Florida Project en un alegre cronista del sueño americano.

Omaha no se ampara en criterios de raza (la familia es blanca) o género (todo recae en la figura del padre con uno de los papeles más duros vistos recientemente) para mostrar las caras actuales del desamparo en un film de crítica social que sin embargo se vive sin aseveraciones políticas. Ayuda la labor de sus tres actores principales, incluyendo los niños y ese extraordinario John Magaro (Vidas pasadas, Septiembre 5) que ya se ha labrado su salto a papeles protagonistas.

Con esa mínima llamada al suspense a través de conversaciones y llamadas telefónicas apenas oídas, Webley muestra el juego infantil y el amor familiar probablemente inconsciente de estar filmando una pequeña obra maestra. Lo vemos a través de una América decadente pero tremendamente atrayente, donde el antipático realismo del indie USA se matiza a través de puestas de sol y cielos hermosos que parecen ensoñaciones, y se percibe a través del silencio del duermevela de los niños y el sonido lejano de las autopistas.


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Como road-movie camino a Nebraska, la misma de la célebre película de Alexander Payne, Omaha tiene la virtud de la brevedad y una intimidad y calidez -proveniente de ese tratamiento visual del paisaje y el retrato de la niñez- que lo atenúa todo sin escamotear significado, que la sitúa por encima del tremendismo y la exageración por mucho que la película en realidad deje pocos asideros.