España volvió a hacer historia este domingo al conquistar su segundo Mundial de fútbol tras imponerse a Argentina en una final que mantuvo en vilo a millones de personas. Mientras los Reyes Felipe VI y Letizia, junto a la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, … seguían el encuentro desde el estadio, la euforia también se desató en numerosos rincones de nuestro país.

Entre quienes no quisieron perderse una cita tan especial estuvieron Miguel e Irene Urdangarin. Los hijos de la infanta Cristina siguieron la final junto a su prima Victoria Federica y al novio de esta, Jorge Navalpotro, protagonizando una de las celebraciones familiares más comentadas de la noche.

Las imágenes compartidas posteriormente en redes sociales muestran abrazos, sonrisas y gestos de complicidad entre los cuatro, dejando ver el ambiente de alegría con el que vivieron un triunfo que ya forma parte de la historia del deporte español.

Una celebración entre primos marcada por la euforia

Vestidos con prendas de color rojo en apoyo a la Selección, Miguel e Irene Urdangarin disfrutaron del encuentro junto a Victoria Federica en un establecimiento desde el que siguieron la final. Como miles de españoles, vivieron con intensidad cada minuto del partido y estallaron de alegría cuando llegó el gol que dio el triunfo a España.

Tras el pitido final llegaron los abrazos y las fotografías para inmortalizar una noche difícil de olvidar. En una de las imágenes aparecen los tres primos posando juntos, reflejando la buena sintonía que mantienen pese a que no sea habitual verlos compartir públicamente este tipo de momentos.

Una de las instantáneas más simpáticas la protagonizó Irene Urdangarin, que no dudó en colocarse sobre la cabeza una réplica de la Copa del Mundo mientras sonreía ante la cámara. La fotografía fue captada por Jorge Navalpotro y se convirtió en una de las imágenes más comentadas de la celebración.

(Redes Sociales)

Una imagen poco habitual de Miguel e Irene Urdangarin

Aunque Victoria Federica comparte con frecuencia algunos momentos de su día a día en redes sociales, Miguel e Irene Urdangarin siempre han optado por mantener un perfil mucho más discreto. Por eso, las fotografías publicadas tras la final han llamado especialmente la atención.

Los hijos de la infanta Cristina suelen mantenerse alejados de la exposición mediática y rara vez protagonizan imágenes de carácter personal. En esta ocasión, sin embargo, hicieron una excepción para celebrar un acontecimiento histórico que también reunió a miles de españoles frente a las pantallas.

La publicación dejó patente, además, la estrecha relación que mantienen los miembros más jóvenes de la familia de Felipe VI, que aprovecharon la ocasión para disfrutar juntos de una noche cargada de emoción.

Jorge Navalpotro, completamente integrado en la familia

Junto a ellos también estuvo Jorge Navalpotro, pareja de Victoria Federica desde comienzos de este año. El joven volvió a demostrar la naturalidad con la que se mueve dentro del entorno familiar de la nieta de los Reyes eméritos.

No es la primera vez que ambos comparten planes junto a la familia de Victoria Federica. Durante los últimos meses se les ha visto juntos en distintos compromisos y escapadas, desde la Feria de Abril y la romería de El Rocío hasta las regatas de Sanxenxo junto Don Juan Carlos o el desfile de Dior celebrado en París.

La final del Mundial suma ahora un nuevo capítulo a esa lista de apariciones, consolidando la imagen de Jorge Navalpotro como una presencia cada vez más habitual en el círculo más cercano de Victoria Federica.

(Redes Sociales)

Una noche que reunió a la familia en torno a la Selección

La conquista de la segunda estrella se celebró dentro y fuera del estadio. Mientras la Familia Real acompañaba a los jugadores desde la grada, Miguel e Irene Urdangarin, Victoria Federica y Jorge Navalpotro lo hacían desde España, compartiendo la alegría con miles de aficionados.

Las imágenes de la velada muestran una faceta mucho más espontánea de los hijos de la infanta Cristina, poco acostumbrados a dejarse ver en este tipo de celebraciones. Una excepción motivada por una noche histórica que permitió ver, una vez más, la buena relación que mantienen los primos y que dejó algunas de las fotografías más cercanas y naturales de la familia Borbón.