Osakidetza y el Sindicato Médico de Euskadi (SME) firmaron este lunes un acuerdo por el que Salud se compromete a revisar el modelo de guardias … y a aplicar una serie de mejoras retributivas para los facultativos. La iniciativa fue calificada de «histórica» por el Gobierno vasco al implicar modificaciones en el modelo de trabajo del personal facultativo y abrir la puerta a poner fin a las jornadas de 24 horas de trabajo continuadas, por otras de 17 o 12 horas, para facilitar un mejor descanso de los profesionales.

Con estas mejoras, que incluyen entre otra serie de medidas el pago de hasta 300 euros más al mes por el complemento de productividad o la subida del precio de la hora de guardia, Salud confía en que la huelga médica contra el Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad reduzca su impacto en Euskadi. Espera, al menos, que los galenos retomen las horas extra por las tardes (peonadas) para aligerar las listas de espera. Sin embargo la manera en la que ha sido negociada esta propuesta, únicamente con el SME, y el hecho de que incluya mejoras laborales y salariales para un solo colectivo profesional ha enfadado al resto de sindicatos con representación en Osakidetza. Hasta el punto de que ayer, en la sesión de la mesa sectorial en la que se sometió a votación el acuerdo, todas las centrales salvo el SME dejaron plantada a la dirección general de Osakidetza.

Este gesto muestra el rechazo de SATSE, ELA, LAB, UGT y CCOO a un documento que, según afirman, se ha «negociado de espaldas» a la mesa sectorial y de la mayoría sindical de la entidad. Critican que «es discriminatorio ya que al beneficiar solo a un colectivo establece una jerarquía de profesionales de primera y de segunda» en Salud. Defienden que las mejoras deben extenderse a todos los sanitarios, no solo a una categoría.

El plante de ayer fue la primera muestra de rechazo de las centrales al acuerdo, pero no será la última. Las organizaciones prevén mantener una serie de reuniones en las próximas fechas para definir qué movilizaciones van a llevar a cabo tras el verano. Avanzan un «otoño caliente» durante el que previsiblemente realicen convocatorias de huelga en toda Osakidetza. De forma paralela son varias las organizaciones que van a iniciar acciones legales para recurrir este pacto e intentar anularlo al considerar que supone una mejora encubierta del acuerdo regulador de las condiciones de trabajo de Osakidetza de 2009. Sostienen que este solo se puede modificar en el seno de la mesa sectorial a través de un consenso con la mayoría social, como detalla CCOO.

La de ayer fue también una jornada de comunicados en el que cada sindicato fijó su postura. Muy duro fue el emitido por SATSE con el consejero de Salud y con el SME. Dice que el departamento, «fruto de las presiones y del secuestro del sistema sanitario provocado por la huelga médica, cede y plantea un acuerdo basado casi en su totalidad en medidas económicas dirigidas solo al colectivo médico». El sindicato de enfermería afeó al consejero Alberto Martínez que, «mientras habla de buscar consensos con el conflicto del Estatuto Marco en Madrid, en Euskadi negocia solo con un sindicato que representa al 10% del personal de Osakidetza y a menos de un tercio de los médicos». Al SME le achaca de que «durante los 7 meses que ha durado la huelga médica no ha planteado ninguna propuesta para solucionar el tema en la mesa sectorial, manteniendo reuniones periódicas fuera de ella».

Incide SATSE en que el acuerdo es «discriminatorio» al incluir iniciativas como flexibilidad horaria o una mayor reducción de la jornada laboral que la actual solo para los facultativos. Además se cuestiona Amaia Mayor, secretaria de esta central en Euskadi, «cómo van a controlar la autogestión de las agendas o la flexibilidad horaria para garantizar que la actividad ordinaria se convierte en extraordinaria y se paga como horas extra». También se pregunta «cuánto va costar estas mejoras salariales Porque a la mesa sectorial no han traído ninguna memoria económica».

ELA también se mostró muy crítica. Considera que pacto implica que «el personal facultativo tendrá que hacer menos guardias, pero a cambio hará horas extra; es decir, la carga de trabajo no se reducirá, solo será más cara». La central plantea una serie de medidas para abordar la situación de los médicos. Entre ellas reclama que Salud contrate a 2.000 más en los próximos cuatro años o exija la transferencia de la competencia de los MIR para duplicar los residentes que se forman. Propone además eliminar de forma paulatina las horas extra y limitar a dos el máximo de guardias que puede hacer un facultativo al mes.

«Eje» de la sanidad pública

LAB comparte gran parte de las reivindicaciones de los especialistas, pero entiende que al ser una cuestión estructural la solución debe mejorar las situación del conjunto de la plantilla y reforzar la atención sanitaria. Además subraya que «el principal problema de los médicos no es el salario, sino la organización de la jornada, la garantía del descanso y la sobrecarga de trabajo. Un incremento retributivo no resuelve esos problemas».

El Sindicato Médico de Euskadi, por su parte, defendió que los facultativos son «el eje» de la sanidad pública, cuentan con una formación más extensa y una mayor responsabilidad que el resto de sanitarios, además de verse obligados a trabajar muchas más horas para garantizar la atención a los pacientes dada la falta de profesionales. Por todo ello, y porque el acuerdo negociado con Salud «supone una mejora inmediata en las condiciones laborales» firmaron ayer el documento. Además se han creado grupos de trabajo para analizar «la eliminación progresiva de las guardias, la redimensión de la plantilla y el impulso de la Atención Primaria».

Desde Osakidetza defendieron que el acuerdo no limita posibles mejoras para otros sanitarios, sino que supone una «actuación urgente sobre un problema concreto (la huelga médica), cuya incidencia sobre la asistencia sanitaria resulta especialmente relevante». Confían en que permita mejorar la atención ya en agosto.