Un macroestudio danés en el que han participado más de tres millones de personas ha vinculado la contaminación acústica prolongada con la posibilidad de desarrollar … párkinson, aunque disponer de una fachada aislante atenuaría el impacto. Así lo revela un amplio estudio epidemiológico publicado en la revista científica JAMA Neurology, que ha realizado un seguimiento exhaustivo a más de tres millones de ciudadanos daneses mayores de 40 años durante 18 años.
La investigación, liderada por el equipo del investigador Sørensen a partir de los registros sanitarios y administrativos de Dinamarca, concluye que existe un incremento «modesto» pero sostenido del riesgo, concretamente de entre el 3 % y el 4 % por cada aumento del nivel de ruido.
Para llegar a estos resultados, los científicos evaluaron la exposición acústica tanto en la fachada más expuesta como en la más protegida de la vivienda, aislando el impacto del ruido de otros factores como la contaminación atmosférica, el acceso a espacios verdes, el nivel socioeconómico, el tabaquismo y el ejercicio físico. Se demostró que el ruido provocaba la alteración de los ritmos circadianos, el estrés oxidativo y la activación microglial (células inmunes) en el cerebro, todo ello asociado al desarrollo de la enfermedad.
Ana Isabel Rodríguez Pérez, investigadora del Centro de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CiMUS-USC), destaca a SMC que este trabajo aporta «la evidencia más sólida hasta la fecha sobre esta relación». Asimismo, la experta subraya el valor práctico del estudio: las personas cuya vivienda contaba con una fachada silenciosa —con una diferencia de al menos 10 decibelios respecto a la más ruidosa— presentaban un menor riesgo. «Esto demuestra que la planificación urbana y el diseño arquitectónico pueden convertirse en herramientas eficaces de prevención en salud pública», valora la experta.