Miguel Indurain, considerado el mejor ciclista español de todos los tiempos, tras una larga trayectoria profesional desarrollada entre 1984 y 1996, en la que marcó una época dorada en el deporte mundial tras ganar el Tour de Francia en cinco ocasiones de forma consecutiva (entre 1991 y 1995) y el Giro de Italia en 1992 y 1993. El navarro de 61 años echa la vista atrás para hacer algunas comparaciones entre su época y la actual, especialmente en lo que tiene que ver con la nutrición deportiva, que ha cambiado mucho en poco tiempo.
En unas declaraciones recogidas por Woman, el ciclista español ha sorprendido al revelar lo que comían los ciclistas durante las carreras cuando él era profesional y que estaba muy alejado de los geles, barritas y planes nutricionales actuales. Con sus palabras queda clara la evolución de la nutrición en este deporte, ya que antes debían afrontar etapas muy duras con recursos mucho más sencillos. “Durante la etapa, no tomábamos barritas ni geles, sino bocadillos de jamón y queso o pasteles que nos compraban los masajistas del equipo”, desveló.
En su época, la planificación nutricional no estaba tan desarrollada como hoy en día, donde cada ingesta es cuidada con el máximo detalle y existen muchas restricciones para que los ciclistas puedan sacar su máximo rendimiento sobre la bici. Por ello, era habitual recurrir a alimentos tradicionales para recibir ese aporte energético tan necesario para superar el gran desgaste físico de cada etapa.
De hecho, el propio Miguel Induráin confesó que en algunas ocasiones llegó a sufrir “pájaras”, es decir, las caídas bruscas de energía que, a nivel profesional, pueden arruinar una carrera. Estas no tenían que ver con una única causa, sino que tenían su origen en la deshidratación, el frío tras sudar durante horas o la concentración en la competición, que le llevaba a olvidarse de comer a tiempo.
La dieta de Miguel Induráin cuando era ciclista profesional
A lo largo de su carrera deportiva, y aunque la alimentación era muy diferente a la actual, Miguel Induráin siempre siguió una dieta muy controlada, basada en la ingesta de pasta, arroz, frutas y verduras. Las carnes rojas y los huevos apenas estaban presentes en su alimentación, ya que la finalidad era mantener un peso óptimo sin perder rendimiento. Para ello, contaba con la supervisión de su equipo médico.
El exciclista navarro aseguró que llegó a perder varios kilos progresivamente solo con el objetivo de mejorar el rendimiento sobre la bicicleta. El control alimenticio era fundamental, y los resultados cosechados confirman que fue clave para que pudiese convertirse en uno de los mejores deportistas de la historia de España.
Actualmente sigue cuidando su alimentación, aunque con un objetivo muy diferente al de antaño. En la entrevista, el propio Induráin reconoció que convive desde hace años con el colesterol alto, una condición que ya padecía cuando competía al máximo nivel. Por este motivo, mantiene una dieta mediterránea equilibrada y sigue practicando ejercicio con frecuencia, aunque sin la intensidad ni exigencia de cuando era aún profesional.
Tras su retirada, no ha dejado de salir en bicicleta siempre que tiene la oportunidad, lo que le permite no olvidar las sensaciones que siempre tuvo sobre la bicicleta y que le llevaron a situarse en lo más alto del ciclismo a nivel mundial. Lo que tiene muy claro es que, como otros muchos deportes, el ciclismo ha vivido una gran evolución en todos los niveles, incluso en la nutrición.