Incluso las grandes estrellas necesitan un lugar donde desconectar el teléfono, huir del asfalto y pisar la arena sin que nadie las moleste. Y para el director Javier Ambrossi y la actriz Macarena García, ese santuario particular no está en Ibiza ni en … el Caribe, sino en las Rías Baixas. Apenas a una hora y media en coche desde Santiago de Compostela se esconde su secreto mejor guardado.

Lejos del turismo de masas, este arenal se ha convertido en el refugio familiar perfecto para los hermanos. Lo que más enamora a ambos de este lugar es, sin duda, su tranquilidad. Su característica forma de media luna, estratégicamente encajonada entre un pequeño puerto local y unos acantilados, funciona como un escudo natural que garantiza unas aguas inusualmente calmadas, perfectas para darse un baño sin pelear con las olas.

Con la bajamar, la arena —de un tono grisáceo casi lunar— se expande creando una enorme explanada suave por la que los hermanos suelen pasear al atardecer. Sus 300 metros de longitud están abrazados por un cuidado paseo marítimo, ideal para recorrer a pie cuando cae el sol y disfrutar de la brisa atlántica antes de descubrir los secretos históricos que esconde su entorno.

La playa de Canido: un paraíso de historia romana y tradición marinera

Hablamos de la playa de Canido, situada en la parroquia de San Miguel de Oia (Pontevedra). El encanto de esta zona no se acaba en la toalla. Tras el chapuzón, el entorno ofrece un viaje en el tiempo que justifica por sí solo la visita. A un paso del mar se encuentra la villa romana de Toralla, una joya arqueológica de los siglos IV y V. Declarada Bien de Interés Cultural (BIC), tiene el asombroso privilegio de ser la única de toda Galicia que ha sido excavada en su totalidad.

Además, el paisaje rural de esta parroquia mantiene intacta su esencia más tradicional. En un radio de apenas siete kilómetros cuadrados, el visitante puede cruzarse con hasta 154 hórreos históricos y decenas de cruceiros, una auténtica exhibición de arquitectura popular gallega al aire libre. Todo ello enmarcado en un pueblo de profunda tradición pesquera y conservera, donde ver a los marineros salir a faenar es parte de la rutina diaria.

Esta cercanía al mar garantiza que en los restaurantes locales el producto salte directamente del agua al plato, con las ostras, las nécoras y las cigalas como reyes indiscutibles de la gastronomía de la zona.

Para quienes busquen ir un paso más allá de la arena de Canido, el entorno del vecino Cabo Estai esconde calas aún más recónditas, como A Sobreira y O Xunqueiro.