Cada vez más hogares están dispuestos y necesitan financiar sus gastos diarios con créditos que les permitan llegar a fin de mes. Hay ciudadanos que recurren a los préstamos personales tanto para afrontar sus compras habituales, como reflejan los casi 200.000 millones en saldos … vivos en este tipo de productos. Y va aumentando el número de hogares que tiene la intención de pedir dinero a crédito: un 35,9% de los consumidores considera que lo hará durante los seis próximos meses, lo que constituye una cifra récord que no ha parado de aumentar en los últimos años.
La facilidad y la agilidad con la que se puede obtener dinero a través de este tipo de financiación explica la clave de bóveda de unas operaciones que se han disparado desde la pandemia. Los créditos están a la orden del día en supermercados, comercios, tiendas online, agencias de viaje, concesionarios. Todo se puede financiar y a un precio que no resulta excesivamente caro: el tipo medio de los créditos y préstamos al consumo se encuentra en el 6,7%, lejos del 8% que se llegó a cobrar en 2023, engordando una deuda que se podía hacer bola a muchas familias.
Las necesidades familiares vinculadas a las propias dificultades económicas por las que atraviesan muchos hogares suponen la primera causa que explica este deseo de solicitar financiación bancaria. Un 20,10% de los encuestados en el Barómetro Asufin admiten que recurren a los créditos por una necesidad de liquidez inmediata. Es decir, no cuentan con los fondos necesarios para afrontar su día a día y acaban pidiendo un préstamo personal. Además un 16,30% de los consumidores reconocen que lo hacen para refinanciar deudas en vigor. Es decir, dan una especie de triple salto mortal que les lleva a acumular unos compromisos financieros cada vez más complicados para sus presupuestos domésticos con el banco en cuestión. «Los motivos ligados directamente a la tensión financiera suman un preocupante 36,40% de las solicitudes, reflejando un importante impacto en las economías familiares de la pérdida de poder adquisitivo que supone la inflación», indican desde Asufin.
Además, se da la circunstancia de que la financiación de viajes y vacaciones sigue ganando terreno, ya que un 17% de los hogares admiten que van a pagar su descanso estival a plazos, a pesar del impacto financiero que esta opción supone para sus presupuestos. Muchos españoles lo hacen a través de las tarjetas ‘revolving’, una vía que les permite disfrutar de todo tipo de gastos, pagando una cuota mensual que no cambia, pero a un coste muy elevado. Y, lo que puede ser peor, con un endeudamiento que sigue siendo prácticamente el mismo aunque transcurra el tiempo: más de 10.200 millones de euros acumulados en este tipo de productos.
17%
Endeudarse para las vacaciones
Un 17% de los hogares admiten que están dispuestos a pedir un crédito para hacer un viaje este verano y poder irse de vacaciones
Desde los mínimos de intención de endeudamiento que registró la economía española en 2020, en plena pandemia, la tendencia ha sido claramente alcista, con la única excepción de 2024, condicionada por el compás de espera de muchos consumidores a que bajaran los tipos. Este último dato actualizado a junio de 2026 confirma que, por ahora, ni el encarecimiento de la financiación ni la inflación han frenado la disposición a endeudarse de los españoles.
¿Cuándo vale financiarse?
Tras dos años consecutivos de caídas, el precio de los préstamos está experimentando ya un repunte debido al incremento del euríbor y a la primera subida de tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) en tres años: los préstamos a corto plazo (menos de 5 años) ascienden del 9,88%, registrado en 2025, al 10,06%, de este año, y los préstamos a largo plazo (más de 5 años) suben del 9,86%, registrado en 2025, al 10,05%, este año.
Las Entidades Financieras de Crédito (EFC) son las más caras, aunque el encarecimiento no se da por igual en todo el sector: los bancos apenas varían sus precios, las EFC no vinculadas a la automoción son las que más suben sus tipos y se consolidan como la opción más costosa y la financiación de vehículos sigue ofreciendo las condiciones más económicas.
¿Qué debemos tener en cuenta?
La firma de un crédito al consumo supone asumir una responsabilidad que puede acabar impactando en las economías domésticas a pesar de que inicialmente se trate de cuantías menores y, sobre todo, de fácil acceso. Los tipos de interés, los plazos y la modalidad de la financiación constituyen las tres claves que hay que analizar antes de adentrarse en este tipo de operaciones financieras.
En cuanto al tipo de interés, la financiación se está encareciendo después de que el BCE haya elevado los tipos el pasado mes de junio. Rubricar un préstamo con un tipo superior a la media supone un error de calado. Porque aunque no se note en la cuota mensual, sí implicará un mayor coste para el titular a medida que transcurra el tiempo. Además, cuando una financiera publicita un 0%, hay que vigilar que sea un 0% TAE, para evitar sorpresas futuras.
El plazo es otro aspecto fundamental: no se puede estar pagando un crédito por más tiempo del que se va a disfrutar ese bien o ese servicio. Es decir, una familia no debería pedir un crédito que tenga que abonar a un año vista para unas vacaciones que van a durar apenas 15 días.
Por último, hay que diferenciar cada tipo de financiación. Una vía es un crédito al consumo, con sus correspondientes intereses y comisiones. Y otra son las tarjetas ‘revolving’, con las que la deuda se autogenera de nuevo y puede llevar al consumidor a un túnel sin salida.
