Ribadeo desprende deporte por cada uno de sus poros. Fútbol, baloncesto, piragüismo, karate,…. cualquier disciplina que te puedas imaginar alcanzas a tocarla en esta villa de apenas 10.000 habitantes. Sin embargo, la historia de Xian Rodríguez Cid y Breixo Rodríguez Cid comenzó sin un club que les formara en el ciclismo, o ya simplemente, un entrenador o director técnico que estuviera a su vera en cada pequeño paso desde que se subieron por primera vez a una bicicleta. Aunque esta afirmación tiene una porción de mentira, debido a que esa figura inexistente en la localidad costera fue suplantada por su propio padre, Iván. 

Xian, el mayor de los dos hermanos, fue el precursor de la familia. El ciclismo no corrió por sus venas desde que pedaleó por primera vez, se contagió de esta enfermedad cuando rodó por ganar: «Empecé a andar en bici cuando tenía unos 12 años. Al principio no me llamaba mucho la atención competir porque siempre he sido muy competitivo y me daba miedo no estar a la altura. Pero un día participé en una prueba de BTT en Santiago de Compostela y ahí empezó todo. Una vez que pruebas la competición ya no hay vuelta atrás: siempre quieres mejorar y seguir creciendo«.

El segundo capítulo de su breve trayectoria encima de la bicicleta lo aupó su propio padre, porque el club ciclista de Ribadeo estaba más orientado a las salidas en grupo que a la competición. La única función útil de la entidad para Xian era que le ayudaba a estar federado para poder participar en carreras.»Mi padre fue creciendo conmigo en este proceso. Al principio solo disfrutaba viendo las carreras, pero poco a poco empezó a formarse, a estudiar sobre entrenamiento y acabó siendo mi entrenador. Con él conseguí algunos de mis mejores resultados. Su apoyo ha sido fundamental, tanto en la preparación como en el aspecto personal.»


Breixo rueda sobre las carreteras de Ribadeo

Como se suele decir, el trabajo duro dio sus frutos, el joven ribadense de 17 años rueda con el maillot del Cortizo en la categoría júnior, el trampolín idóneo para un ciclista en territorio gallego. Y Breixo persigue la misma meta, aunque no tiene porque ser el mismo club, pero nunca digas nunca. Con 14 primaveras a sus espaldas, el pequeño de los hermanos Rodríguez arrasa por cada carrera y domina cada segundo del cronómetro vestido con los colores del equipo Clementina Cycling Team. Su preparación y entrenamiento se inició de una manera calcada a la de su hermano mayor: «Al principio no me gustaba nada el ciclismo, pero empecé a competir y poco a poco me fui aficionando. Debuté con 9 años, en una carrera en Cambre».

La juventud no quita la razón, y con tan solo 14 años es conocedor de cada mínimo detalle del esfuerzo y voluntad de su padre para ayudarlos a progresar. Como el mismo destaca: «Mi padre ha sido la persona que más me ha apoyado y quien me sigue entrenando hoy en día. Empezó buscando información, leyendo libros y aprendiendo sobre entrenamiento y nutrición». Si quieres algo, lucha por ello. Esta expresión se podría esculpir en la casa de los Rodríguez Cid. Eso sí, ahora están en plenitud y viviendo lo más divertido, una vez ya adaptados al ciclismo y con el apoyo de los equipos en los que militan los dos hermanos. 

La falta de recursos para la preparación no les detuvo, sino que les hizo motivarse y abarcar todas las modalidades del ciclismo. Ambos compiten en carretera, ciclocrós y BTT. «Me gusta competir en distintas modalidades porque te hace ser un ciclista más completo. El ciclocrós y la montaña me han ayudado a mejorar mucho la técnica y el manejo de la bicicleta», contó Breixo. Y esa capacidad para mimetizarse en diferentes terrenos, les está generando beneficios constantes. «Ahora mismo me considero un corredor bastante completo: me defiendo bien en la montaña, sobre todo en puertos largos, también ruedo bien en llano y, aunque no soy un velocista puro, puedo resolver los esprints con solvencia», afirmó Xian.

«En el ciclismo abundan más los momentos difíciles que los buenos», relata el mayor de los hermanos. Ese precisamente es el hecho que transforma los mejores en inolvidables: «Estuve luchando por los puestos de cabeza en la Copa de España, fui tercero en el Campeonato de Galicia y conseguí un séptimo puesto en una prueba de la Copa de España con participación internacional. Son resultados que te hacen ver que todo el esfuerzo merece la pena». Breixo, por su parte, tuvo la fortuna, a diferencia de su hermano, de competir en su hogar, Ribadeo, y poder levantar los brazos al cielo delante de su familia: «Ganar en Ribadeo fue muy especial. Llevaba mucho tiempo diciendo que ojalá se organizara una carrera aquí y, cuando por fin se hizo, pude ganarla. Ataqué en la última vuelta y, cuando vi que llegaba solo a meta, sentí una emoción difícil de explicar. Levantar los brazos en tu pueblo es algo muy bonito.»


Xian compite en una carrera de ciclocrós

Pedaleada a pedaleada, los años avanzan y las preguntas e incógnitas se vienen a la cabeza. Las ruedas de la bicicleta de Breixo tienen marcas de las carreteras de Bélgica, Holanda y del Campeonato de España de este mismo año. Sus 14 años y su pasión siguen el sendero correcto, dando pasos de gigante, agarrando experiencia y sintiendo la adrenalina de rodar contra los mejores. Xian, por otro lado, está en la edad para tomar decisiones más trascendentales de cara a su futuro y después de vivir en primera persona y rodar en el Campeonato de España en Sabiñánigo, en la provincia de Huesca (Aragón), el sueño se acaricia desde muy cerca. Y está en uno de los mejores lugares para superar la siguiente etapa de su carrera personal: «Mi ilusión es dar el salto al equipo sub-23 de Cortizo. Tiene una de las mejores estructuras de España, con preparadores, nutricionistas y medios comparables a los de algunos equipos profesionales».