Hace justo 10 años, Jeff Wadlow guionizó una película de supervivencia, disponible en España gracias a Prime Video, en la que una familia es acechada por leones durante un safari. Y este 29 de julio, Prime Video incorpora otra película con el mismo guionista y tema, salvo que ahora Jeff Wadlow es también director. Y la película, La boca del diablo, no contiene ningún león.
La boca del diablo forma parte del subgénero más sorprendentemente rico del cine de terror: el de tiburones. A estas alturas, parece sorprendente que aún haya algo que contar sobre ellos. En cierta medida, está todo en Tiburón. Y, sin embargo, cada año se estrenan más de 10 películas en las que el pez cartilaginoso le da el día o la noche a alguien.
Dirigida y guionizada por Jeff Wadlow, La boca del diablo no se basa en ninguna historia real, como sí lo hacía Safari sangriento, su primer contacto con el cine de terror con animales. A cambio, nos brinda una “aventura” todavía más terrible, protagonizada por Kathryn Newton (Paranormal Activity 4), Lana Condor (A todos los chicos de los que me enamoré) y Nico Hiraga (Moxie).
¿De qué trata ‘La boca del diablo’?
Una mañana navegando las costas de Tailandia no parece mal plan. No lo estiman así, desde luego, los protagonistas de La boca del diablo, sobre todo cuando a la partida le añaden un nuevo componente: el de explorar las cuevas sumergidas que horadan un desfiladero. En cambio, se quedan atrapados en una al subir la marea, lo que en cierta medida recuerda a Abismo (con la misma premisa, salvo que desarrollada en Australia) o a la icónica y sobrenatural The Descent.
A medida que el tiempo avanza, sus contadores de oxígeno van bajando. Pero lo peor es que, con la crecida de las aguas, una criatura se ha filtrado al anterior de la cueva: un gigantesco tiburón toro, conocidos por su agresividad e inspiradores (salvo que en la película de Spielberg, el responsable fuese un gran blanco) de los ataques a personas que se muestran en Tiburón. Esto es debido a que los tiburones toro no conocen barreras: se han registrado ataques en el cauce medio de un río o en plena ciudad. Muerden todo lo que hallan a su paso. Y están en cualquier parte.