
21/07/2026 a las 15:00h.
Con el primer ‘Splatoon’ (lanzado para Wii U), Nintendo volvió a demostrar su capacidad de reinvención. Además de engendrar una IP completamente nueva, abrazó la tendencia de los shooters multijugador a largo plazo. Todo ello bajo la batuta de una nueva generación de empleados, dispuestos a abrirse camino entre las filas de la multinacional japonesa. Una década después y con dos iteraciones más a sus espaldas, la franquicia sigue batiendo récords.
Mucho se ha escrito sobre estas refriegas a prueba de bombas, pero pocos han reparado en el potencial narrativo del universo que las cobija (apenas bosquejado en las campañas de los juegos). Razón de más para desarrollar una aventura ‘single player’ con todas la de la ley, repleta de cinemáticas y con niveles diseñados a conciencia; donde alternar segmentos de plataformas con batallas campales.
La mala nueva es que ‘Splatoon Raiders’ no termina de ser esto último. La última exclusiva de Nintendo Switch 2 lo intenta a su manera, pero se queda lejos del sueño húmedo atesorado por los incondicionales de los Inkling. Aquí encarnamos al ‘mecanista’ de un grupo de cazatesoros varado en un misterioso archipiélago, quien deberá fulminar a incesantes hordas enemigas para recopilar toda clase de ítems, mejorar su equipamiento y subir de nivel. ¿El objetivo último? Volver a casa con los bolsillos llenos.
Lejos de articularse como un mundo abierto por el que transitar a placer (hubiese sido una idea fantástica), las Islas Espiralita albergan fases independientes y de cometido dispar. Las más elaboradas proponen avanzar dando cuenta de los adversarios hasta topar con un gran tesoro (previo enfrentamiento final). Son escenarios mayormente verticales, donde el mero hecho de desplazarnos surcando la tinta ya resulta placentero. Contamos además con rebotadores, rampas de aceleración, tablas de surf improvisadas e incluso vegetación capaz de impulsarnos para descender progresivamente entre superficies. Esto, combinado con el centenar de armas disponibles (aquí los desarrolladores han dado el Do de pecho) y la posibilidad de utilizar varios tipos de tanque según nuestro estilo de juego (ofensivo, defensivo o táctico) configuran un gameplay tremendamente adictivo.
Tanto, que aunque algunas fases se nos resistan, las ganas de repetir siempre acompañan. Algo a lo que ayuda un sistema de progresión exquisito: no solo ganamos puntos de experiencia con cada intento frustrado; las partidas cambian diametralmente si variamos de arma, le acoplamos distintos artilugios a mejorar (habilidades supeditadas a tiempos de recarga) o nos equipamos con los poderes de las ‘reliquias’ que vamos encontrando.
Dichas configuraciones acontecen en una base flotante que también permite subir las estadísticas del protagonista (salud, potencia de fuego…) y consultar los documentos que ahondan en el ‘lore’ del juego. Porque a la hora de la verdad, Raiders apenas cuenta con cuatro o cinco cinemáticas propiamente dichas. El resto vienen a ser diálogos de transición salpicados de chascarrillos; invitaciones para volver al mapa y embarcarnos en la siguiente tanda de misiones.
Las otras tipologías disponibles nos piden recolectar caviar rojo a contrarreloj (a veces a lo largo de niveles encadenados, cual mazmorras), taladrar cristales o completar recorridos sirviéndonos de artilugios concretos, al más puro estilo puzzle. El resultado hubiese ganado enteros si dichas mecánicas se hubiesen integrado en las fases principales más allá de convertirlas en una huida hacia adelante salpicada de disparos, pero todo aquí invita a que vayamos por partes, como diría cierto personaje de la Londres victoriana.
Por otro lado, aunque el diseño de las criaturas resulta de lo más variopinto, el número de jefes finales en mayúscula se cuenta con los dedos de una mano y la sensación de déjà vu entre escenarios resulta demasiado pronunciada por la reutilización de texturas y elementos diseminados. Como digo, todo esto queda en un segundo plano por una jugabilidad de órdago, que os mantendrá ocupados unas 15 horas si jugáis a piñón fijo y hasta el triple, si decidís alcanzar el 100% (mejoras y versiones ‘picantes’ de cada fase inclusive). Además, contáis con la opción de jugar en cooperativo con otros tres jugadores de forma local u online; pedir ayuda ocasionalmente o prestársela a otros necesitados, lo que eleva la duración hasta el infinito.
Nuestra valoración
Splatoon Raiders no es la aventura de plataformas y acción para un jugador que muchos esperábamos (la ‘campaña’ de Splatoon 3 hizo un mejor trabajo en este sentido), pero sus sistemas de juego, modificadores y progresión están tan bien diseñados que terminamos olvidándolo. Un desarrollo algo más cohesionado, variado y con enjundia narrativa le habría sentado bien, pero no es nada que sus responsables no puedan lograr con una hipotética secuela.