La acumulación excesiva de masa grasa en el organismo ha sido asociada a la alteración de la función de órganos y tejidos. De ahí el interés de la comunidad científica por los descubrimientos sobre el metabolismo que podrían mejorar la prevención y el tratamiento de las enfermedades crónicas.Es el caso …



La acumulación excesiva de masa grasa en el organismo ha sido asociada a la alteración de la función de órganos y tejidos. De ahí el interés de la comunidad científica por los descubrimientos sobre el metabolismo que podrían mejorar la prevención y el tratamiento de las enfermedades crónicas.

Es el caso de una colaboración investigadora entre los Centros de Investigación Biomédica Pennington de la LSU, de Diabetes Touchstone de la Universidad de Texas Southwestern, el Instituto de Terapéutica de Texas del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston y la Pontificia Universidad Católica de Chile, gracias a la cual se ha logrado detectar un marcador dinámico de los cambios en la grasa corporal y la salud metabólica.

La investigación reveló, en concreto, que los niveles circulantes de endotrofina, un fragmento de proteína que se libera al expandirse y remodelarse el tejido adiposo, aumentaban de forma constante al ganar grasa corporal y disminuían al perderla.

La endotrofina es un péptido derivado de la escisión del extremo carboxilo de la cadena alfa-3 del colágeno tipo VI. En el organismo humano, la endotrofina circulante se ha asociado positivamente con la expresión de genes relacionados con la fibrosis y la inflamación en el tejido adiposo. La fibrosis puede restringir la expansión del tejido adiposo, redirigiendo los lípidos hacia el almacenamiento ectópico de grasa. En combinación con la inflamación, esto puede afectar la función de otros tejidos y provocar trastornos cardiometabólicos.


 «Nuestros hallazgos demuestran que la endotrofina refleja fielmente los cambios en la grasa corporal, incluso en periodos relativamente cortos de aumento o pérdida de peso», según el Dr. Eric Ravussin, profesor de la cátedra Boyd de la LSU y miembro del Centro Biomédico Pennington. «Esto sugiere que la endotrofina podría ayudar a explicar cómo el exceso de grasa corporal contribuye a las complicaciones metabólicas y abre una vía prometedora para futuras investigaciones sobre nuevos tratamientos».

Para este trabajo, cuyos resultados se han publicado en la revista ‘Metabolism’, se analizaron datos de dos estudios clínicos con 73 adultos sanos. Un estudio examinó diversas estrategias de pérdida de peso de seis meses, incluyendo la restricción calórica y el aumento de la actividad física, mientras que el segundo evaluó los efectos de ocho semanas de sobrealimentación controlada. En ambos estudios, los participantes experimentaron cambios que oscilaron entre una pérdida de 11 kilogramos y un aumento de 7 kilogramos de grasa corporal.

A medida que los participantes perdían grasa corporal, los niveles de endotrofina disminuían. El equipo también halló evidencia de que dicho marcador podría explicar parcialmente la relación entre el aumento de la grasa corporal y los niveles elevados de colesterol total, lo que sugiere que esta molécula podría desempeñar un papel en el desarrollo de enfermedades metabólicas.

«Uno de los aspectos más interesantes de este estudio es que la endotrofina cambia rápidamente a medida que cambia la masa grasa. Esto la convierte en un indicador dinámico de la remodelación del tejido adiposo, en lugar de ser simplemente un marcador de obesidad. También sugiere que las terapias dirigidas a la endotrofina podrían complementar los enfoques para la pérdida de peso al abordar directamente las consecuencias biológicas perjudiciales del tejido graso disfuncional», explicó el Dr. Philipp Scherer , director del Centro de Diabetes Touchstone y autor principal del estudio.

En definitiva, la endotrofina podría ser utilizado como un biomarcador útil para monitorizar la salud metabólica y una diana terapéutica prometedora. No obstante, los autores de este estudio, consideran necesarios estudios adicionales para determinar si la reducción de este péptido puede mejorar los resultados de salud en personas con obesidad u otros trastornos metabólicos.

«Comprender las señales biológicas que produce el tejido adiposo es fundamental para desarrollar enfoques más precisos para la prevención y el tratamiento de las enfermedades relacionadas con la obesidad», concluyó la Dra. Jennifer Rood, vicerrectora sénior interina y directora ejecutiva de Pennington Biomedical.