Asturias se confirma un verano más como lugar de moda para personajes famosos. El último en sumarse a la nómina de quienes eligen nuestra … región para desconectar de los calores de buena parte de la geografía peninsular y encontrar un espacio de reposo en medio de la naturaleza es el artista Miquel Barceló. El creador mallorquín ha elegido la aldea riosellana de El Carmen para su descanso vacacional hasta agosto y ayer se desplazaba hasta la localidad gozoniega de Antromero para comer en el conocido restaurante de mariscos y pescados El Hórreo.
Según ha podido saber este diario, Barceló disfrutó en compañía de otra persona de un relajado almuerzo en el establecimiento que fundó el recordado hostelero Richard García Menéndez y que actualmente regenta su hijo, Héctor García.
El artista eligió tres de las especialidades del local: tacos de bonito, chipirones y un centollu, acompañados de sidra, en una comida que se prolongó sin prisas y en la que pudo degustar cada plato, con el sello tradicional de la cocina de este clásico de los productos frescos de la mar. Que fue todo de su agrado parecía corroborarlo el hecho de que era la segunda vez que acudía al local este verano.
El mallorquín disfrutó de una relajada comida con tacos de bonito, chipirones, centollu y sidra en el conocido local de Gozón
Con una sencilla camiseta de verano y su habitual look informal, el pelo despeinado y su apariencia de tipo normal, Miquel Barceló pasó inadvertido para gran parte de la clientela que llenaba el establecimiento.
El artista mallorquín mantiene un largo vínculo con nuestra tierra, donde en 2003 recibía el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y el pasado verano, más o menos por estas mismas fechas, realizaba una visita sorpresa al Museo de Bellas Artes de Asturias para contemplar in situ su obra ‘Hyperbólic’, cedida por Barceló en depósito desde 2024 en la pinacoteca regional. Curiosamente el tema de este cuadro de grandes dimensiones es el mar, protagonista absoluto de una creación que subraya el compromiso ético de su autor al representar una barca o patera con seres humanos tratados a la manera de espectros. Sus tonos azules evocan el Mediterráneo y su drama actual, pero como buen insular, el mallorquín seguro no será ajeno a la belleza del Cantábrico, tan próximo al lugar escogido de Asturias para su descanso. Igual de cercano a la cueva de Tito Bustillo y sus pinturas rupestres, un legado de los albores de la humanidad por el que Barceló ha expresado siempre su fascinación.
Tras sus vacaciones asturianas, el artista regresará a París con la vista puesta en sus expectativas de saber si será elegido para diseñar la fachada de La Gloria en la Sagrada Familia de Barcelona, un reto para el que compite junto a otros dos creadores: Cristina Iglesias y Javier Marín. La Junta Constructora del templo de Gaudí tiene previsto anunciar su decisión el próximo otoño. Mientras tanto, Barceló se relaja en su rincón del paraíso natural.