Claudia Rodríguez tuvo que cambiar sus planes sobre su futuro profesional para adaptarse a la vida de Marc CucurellaClaudia Rodríguez tuvo que cambiar sus planes sobre su futuro profesional para adaptarse a la vida de Marc Cucurella

Claudia Rodríguez (26) cuenta que su relación con Marc Cucurella cambió sus planes: “Cuando conocí a Marc estaba estudiando para ser policía nacional, estaba estudiando las oposiciones, pero vi que mi vida iba a ser distinta y no lo iba a poder compaginar si queríamos vivir juntos. Así que decidí cambiar”.

Ambos son de Barcelona, ella de Mataró. Se conocieron hace ocho años en Instagram y han vivido varias mudanzas profesionales; en 2018 se mudaron al País Vasco por la llegada de Cucurella a SD Eibar, y más tarde pasaron una etapa larga en Londres. “Cuando conocí a Marc éramos muy pequeñitos yo tenía 17 y él 18”.

De las oposiciones a la universidad: cómo cambió la vida de Claudia Rodríguez

Tras dar ese giro profesional, Claudia hizo cursos de moda mientras acompañaba la carrera del jugador. Con la llegada de su primer hijo decidió matricularse en la universidad y estudiar Comunicación; también cursó Diseño de Moda y hoy compagina redes y estudios. Como resumió, “solo me queda presentar el trabajo de final de grado”.

La danza clásica marcó su infancia: practicó ballet y danza contemporánea y luego dio clases a jóvenes. Esa etapa le dejó disciplina y amistades de toda la vida, un grupo de siete amigas que conoció en las aulas de baile. Sobre su trayectoria en la danza señaló: “Lo dejé a los 18 años, ejercí de profesora”.

Hoy se dedica a la creación de contenidos: con más de 600.000 seguidores en Instagram comparte moda, belleza y la vida familiar como WAG. Durante el Mundial 2026 su perfil ganó visibilidad, mostrando viajes, estadios y el costado doméstico del defensor. La pareja sabió mezclar fama, trabajo y crianza en varios países.

Cómo afrontaron como pareja el autismo de su hijo Mateo

La pareja tiene tres hijos: Mateo, Río y Bella. Afrontaron el diagnóstico de Mateo, autista no verbal, y Claudia lo contó en varios medios. Recordó que “A eso de los 13 meses, cuando empieza la escuela infantil, ya empiezas a ver diferencias”. Buscaron terapias, cambiaron de centro y emplean recursos como el iPad y Makaton.

Claudia Rodríguez tomó decisiones prácticas cuando vio que su hijo necesitaba otra atención: priorizó terapias y centros adaptados. Como ella dijo, “Sabía que era lo que mi hijo necesitaba sin ponerle nombre”. Ese empuje suma a la construcción de una familia estable que hoy combina mudanzas, trabajo y sueños cumplidos juntos.