Durante casi cuatro décadas, el VIH supuso una frontera infranqueable para la donación de órganos. Esa barrera acaba de desaparecer en España. El Hospital Vall d’Hebron de Barcelona ha realizado el primer trasplante de órganos entre personas con VIH, un hito médico … que ha sido posible gracias a la modificación normativa aprobada en 2025, que derogó la orden ministerial vigente desde 1987 y eliminó la prohibición expresa de que las personas seropositivas pudieran donar órganos.
La intervención, un trasplante renal de donante vivo efectuado mediante cirugía robótica entre dos hombres de mediana edad, abre una nueva etapa para estos pacientes y certifica la extraordinaria evolución de una infección que pasó de ser una condena casi inevitable a convertirse en una enfermedad crónica controlable, compatible incluso con uno de los mayores actos de altruismo: donar un órgano para salvar otra vida.
Manuel (nombre ficticio), de 59 años y seropositivo, es uno de los dos protagonistas de esta historia. Padecía una glomerulonefritis crónica -inflamación de los glomérulos, los pequeños filtros de los riñones encargados de eliminar el exceso de líquidos, electrolitos y desechos de la sangre-, una patología no relacionada con el VIH, cuya evolución había desembocado en una insuficiencia renal que hacía imprescindible el trasplante. Antes de la intervención estaba recibiendo diálisis. Gracias al gesto de su amigo de infancia Juan (nombre ficticio) dejará de estar conectado de por vida a una máquina.
Manuel y Juan se conocían desde hace años y cuando este último supo que su amigo tenía VIH le confesó que estaban en la misma situación. «Tenemos mucha complicidad. Le explicaba a menudo todo lo que sufría con mi enfermedad renal y un día me dijo: ‘¿Crees que te servirá mi riñón?», explica Manuel. Desde 2025 la ley permite la donación por parte de personas seropositivas siempre que donante y receptor se ajusten a las condiciones que marca el protocolo consensuado entre las autoridades sanitarias, el ente coordinador de estas intervenciones -la Organización Nacional de Trasplantes (ONT)- y las comunidades autónomas.
Al comprobar el cuadro clínico de Manuel el nefrólogo que le trataba en su localidad decidió derivarlo al Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, referente en este tipo de intervenciones. Llegó al centro barcelonés a finales de marzo de 2026 y, tras comprobar que donante y receptor se ajustaban a las condiciones que marca el protocolo, apenas tres meses después, el 25 de junio, Manuel entraba en quirófano para recibir un nuevo riñón.
«Me encuentro perfectamente, aunque, como todas las personas que se someten a un trasplante, estoy muy controlado y con medicación para evitar el rechazo», explica Manuel. Apenas un mes después de la intervención este paciente de 59 años explica a ABC cómo se siente por ese doble triunfo: el éxito del trasplante que le ha permitido poner fin a las sesiones de diálisis, y el hecho que supone haber inaugurado una nueva etapa en la historia médica de nuestro país que supone también un paso hacia adelante para acabar con el estigma que aún tienen estos pacientes. «Es mejor incluso que que te toque la lotería», dice a este diario. El donante se encuentra también bien y se está recuperando en su domicilio.
«Con mi intervención se materializa el hecho de que al fin las personas positivas a la infección podemos ser donantes. Somos personas como otras y debemos tener los mismos derechos», reivindica Manuel.
La operación, que duró unas cuatro horas, fue realizada por el equipo de Urología del centro barcelonés mediante cirugía robótica, una técnica que reduce el impacto físico sobre el paciente y el postoperatorio
La operación, que duró unas cuatro horas, fue realizada el pasado 25 de junio por el equipo de Urología del centro barcelonés mediante cirugía robótica, una técnica que reduce el impacto físico sobre el paciente, disminuye el riesgo de infecciones y favorece una recuperación postoperatoria más rápida.
El procedimiento representa un antes y un después para el sistema español de trasplantes. Hasta 2025, la legislación impedía que una persona con infección por VIH pudiera donar órganos a otra que también conviviera con el virus. Aquella limitación procedía de una orden ministerial de 1987, aprobada en una época en la que el sida era considerado una enfermedad prácticamente mortal y las posibilidades terapéuticas eran muy limitadas.
La derogación de esa norma respondió al profundo cambio experimentado por la medicina en las últimas décadas. Hoy, quienes mantienen una carga viral indetectable gracias al tratamiento antirretroviral disfrutan de una esperanza de vida cercana a la de la población general y presentan problemas de salud similares a los del resto de ciudadanos.
«No se trata de demonizar la anterior orden ministerial. Debe entenderse en el contexto de aquellos años, en los que había máxima alarma por los contagios y no había medicación que controlara como ahora la infección», señala en declaraciones a ABC el doctor Francesc Josep Moreso, jefe de la Unidad de Trasplante Renal de Vall d’Hebron, quien asegura que los resultados obtenidos en pacientes con VIH son comparables a los del resto de la población.
Desde 2005 España permitía que personas con VIH recibieran órganos de donantes sin la infección, siempre que cumplieran determinados requisitos clínicos, entre ellos mantener la carga viral controlada y no haber sufrido infecciones oportunistas
España ya permitía desde 2005 que personas con VIH recibieran órganos procedentes de donantes sin la infección, siempre que cumplieran determinados requisitos clínicos, entre ellos mantener la carga viral controlada y no haber sufrido determinadas infecciones oportunistas. Sin embargo, seguía vigente la prohibición de que los propios pacientes con VIH pudieran convertirse en donantes.
El gerente del Hospital Vall d’Hebron, Albert Salazar, subraya el simbolismo del avance alcanzado por el centro barcelonés. «Vall d’Hebron vuelve a situarse a la vanguardia: en 1981 fuimos el primer hospital de España en diagnosticar un paciente con VIH y, 45 años después, hemos realizado el primer trasplante entre dos personas con VIH del país», señala.
«No se trata únicamente de incrementar las oportunidades de trasplante, sino también de hacer efectivo el derecho de las personas con infección por VIH a convertirse en donantes si así lo desean»
Beatriz Domínguez-Gil
Directora general de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT)
Desde la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), impulsora del cambio regulatorio, su directora general, Beatriz Domínguez-Gil, apunta que el objetivo de la reforma va más allá de aumentar el número de órganos disponibles. «Hemos promovido el cambio normativo junto con un protocolo nacional que garantiza que estos procedimientos puedan desarrollarse de forma segura y homogénea. No se trata únicamente de incrementar las oportunidades de trasplante, sino también de hacer efectivo el derecho de las personas con infección por VIH a convertirse en donantes si así lo desean», afirma la responsable del órgano estatal de trasplantes.
Impacto directo sobre las listas y los tiempos de espera
Los especialistas consideran que el hecho de que no haya veto a las donaciones de seropositivos tendrá un impacto directo sobre las listas y los tiempos de espera en nuestro país. «Gracias a esta nueva realidad aumenta la disponibilidad de órganos y supone un beneficio para todos los pacientes que están en lista de espera», señala el coordinador de Programas de Donación y Trasplantes de Vall d’Hebron, Albert Sandiumenge.
Según datos de la ONT, cada año alrededor de cincuenta personas con VIH permanecen a la espera de un órgano en España. Vall d’Hebron ha liderado la realización de trasplantes a seropositivos en estos últimos años. Según datos de la Organización Catalana de Trasplantes (OCATT), una cuarta parte de los 250 trasplantes realizados a receptores con VIH se llevaron a cabo en este centro barcelonés, en el que actualmente hay tres posibles receptores con la infección.
Seis países en Europa
Con la luz verde de las autoridades sanitarias a estas intervenciones, España se incorpora así a un grupo todavía reducido de países en Europa que autorizan los trasplantes entre donantes y receptores con infección por VIH. La experiencia internacional comenzó en 2008 en Sudáfrica, precisamente con un trasplante renal. Los buenos resultados clínicos obtenidos, tanto en supervivencia como en el control de la infección, impulsaron progresivamente la extensión del modelo.
Con este primer trasplante entre dos personas con VIH, el hospital barcelonés añade un nuevo hito a la historia de la medicina española y refleja hasta qué punto la evolución del tratamiento frente al virus ha cambiado la realidad de los pacientes con la infección.
