El Barça ha decidido darle la vuelta a la plantilla como quien baraja las cartas antes de una partida decisiva. Ocho fichajes hasta el momento-vendrán al menos dos más-, un nuevo entrenador y una revolución que afecta prácticamente a todos los rincones del vestuario y en las oficinas.

El problema —o quizá la gran virtud de esta apuesta desde la dirección deportiva a la espera de que se incorpore Xevi Pujol,— es que buena parte de las nuevas caras llegan con una incógnita de tamaño considerable: su adaptación al baloncesto europeo.

El proyecto azulgrana ha apostado por el talento, el físico y el hambre. Pero también por jugadores que, en varios casos, deberán descubrir de golpe lo que significa jugar cada semana en la Liga Endesa y, sobre todo, sobrevivir a la exigencia de la Euroliga. Un escenario muy diferente al que conocían hasta ahora. Y ahí es donde aparece el riesgo. Porque una cosa es tener talento y otra muy distinta saber competir en Europa.

Músculo y energía

Josh Nebo llega para convertirse en una de las grandes referencias interiores. Tiene físico, potencia y capacidad para cambiar partidos desde la defensa y el rebote. Es, posiblemente, uno de los fichajes con un perfil más preparado para el salto. Pero el Barça necesitará que su impacto sea inmediato. No habrá demasiado margen para el aprendizaje cuando enfrente estén los grandes de Europa.

Josh Nebo ya ejerce de culé

Josh Nebo ya ejerce de culé / FCB

Olivier Nkamhoua representa otra apuesta por la energía y la versatilidad. Un jugador capaz de ocupar diferentes posiciones y aportar intensidad, pero que también tendrá que acostumbrarse a un baloncesto mucho más táctico y exigente en la toma de decisiones.

Nuevos bases

Justin Robinson y Umoja Gibson, por su parte, tendrán una misión todavía más delicada: poner orden en un equipo nuevo, asumir responsabilidades y dirigir el ataque desde el primer día. Gibson llega después de destacar en el Cedevita Olimpija y de conocer ya el baloncesto europeo, un detalle que puede convertirse en un pequeño salvavidas dentro de una plantilla con tanta novedad.

Robinson, en cambio, afrontará el desafío de hacerse con el control de una nave que necesita un líder exterior. Y en el Palau, cuando las cosas no funcionen, el base siempre queda expuesto. Y después está Agustín Ubal. Su regreso a casa aporta una dosis de conocimiento de la Liga Endesa y de identidad azulgrana, pero también llega con la responsabilidad de demostrar que está preparado para dar el salto definitivo.

Justin Robinson da el salto al Barça después de una temporada brillante en el París Basketball

Justin Robinson da el salto al Barça después de una temporada brillante en el París Basketball / FCB

Olek Balcerowski, por su parte, sí conoce perfectamente el ecosistema europeo y puede convertirse en una pieza importante para equilibrar una plantilla que, por momentos, parece diseñada a partir de la velocidad y el músculo.

Stanley Umude y Tyrese Martin elevan todavía más la apuesta atlética del proyecto. El primero llega de la G-League y afrontará su primera experiencia europea; el segundo aterriza directamente desde la NBA y también vivirá su estreno fuera de Estados Unidos. Martin, con experiencia acumulada en Atlanta, Brooklyn y Philadelphia, aporta un currículum NBA que ilusiona, pero la adaptación al baloncesto europeo volverá a ser la gran pregunta.

Tyrese Martin vivirá en el Barça su primera experiencia europea

Tyrese Martin vivirá en el Barça su primera experiencia europea / FCB

Trabajo para Sekulic

Porque la NBA no es Europa. Las pistas son diferentes, las defensas se interpretan de otra manera, el espacio es menor y la lectura táctica adquiere una importancia capital. En la Euroliga no basta con correr más o saltar más alto. Hay que entender el juego, conocer los sistemas, soportar partidos cerrados y aprender a ganar cuando el talento no es suficiente.

El nuevo Barça tiene, además, un nuevo comandante. Aleksander Sekulic sustituye a Xavi Pascual y aterriza con el aval de su experiencia en el baloncesto europeo y de su trabajo al frente de Eslovenia. Pero el técnico esloveno se encontrará con una plantilla prácticamente nueva, lo que significa que tendrá que construir desde cero los automatismos y la jerarquía de un equipo que no puede permitirse demasiados meses de transición.

Ahí está el verdadero desafío. El Barça ha elegido el camino más arriesgado. En lugar de apostar por nombres contrastados y jugadores con años de Euroliga en las piernas, ha construido un equipo con mucho potencial, pero también con muchas incógnitas. Es una plantilla que puede funcionar extraordinariamente bien si las piezas encajan, pero que también puede necesitar tiempo para encontrar su identidad. Y el tiempo, en el Barça, siempre cotiza caro.

Energía, muchas piernas y hambre

La apuesta es evidente:más físico, más piernas, más energía y más hambre. El objetivo es recuperar un equipo capaz de competir desde la defensa y de jugar con una intensidad que permita al Barça volver a mirar de frente a los grandes de Europa. Pero la moneda tiene dos caras. Si los nuevos fichajes se adaptan rápido, el proyecto puede ser una de las grandes sorpresas de la temporada. Si no lo hacen, el equipo puede pagar muy caro el peaje de la inexperiencia.

El Palau será el juez. Allí se comprobará si esta revolución ha sido toda una genialidad o una temeridad. Ahora mismo,.el nuevo Barça es un equipo de alto riesgo. Un Barça que ha decidido apostar fuerte por jugadores con hambre, por perfiles físicos y por talento todavía por descubrir en Europa. Una plantilla que parece ilusionar precisamente porque nadie sabe todavía dónde está su techo. Veremos si eso se traslada en victorias que es, al final, lo que cuenta.