Continúa el terremoto en el sector energético después de que el Gobierno decidiera este pasado lunes suspender a Holaluz como comercializadora de electricidad. Las razones por las que el Gobierno ha tomado esta determinación residen, según el Ministerio para la Transición Ecológica, en el incumplimiento por parte de la compañía de sus obligaciones para la realización de su actividad comercial, un detalle poco concreto.
Así las cosas, queda por ver qué sucede con la empresa en el futuro, pero quizás lo que más preocupe a muchos españoles sea el proceso de traspaso de los clientes a un comercializador de referencia en el mercado regulado.
En cualquier caso, lo que sí está claro es que una parte de la deuda la podrían llegar a pagar todos los contribuyentes a través del ICO. Así se desprende de las cifras proporcionadas por la compañía, donde se detalla cómo la compañía cerró el ejercicio de 2025 con una deuda neta de 44,7 millones de euros, de la que en torno al 70% estaba respaldada por el ICO, lo cual plantea nuevas dudas sobre los criterios que emplea este organismo para conceder sus préstamos y ayudas.
El ICO respalda su deuda
Una gran parte de la deuda que tiene Holaluz, la comercializadora eléctrica que acaba de ser suspendida por el Gobierno, podría ser sufragada por el Estado si no es capaz de devolverla. De esta forma, serían los contribuyentes los que, en última instancia, terminarían pagando la deuda de esta compañía que hasta el momento contaba con más de 221.650 contratos energéticos en total.
Concretamente, según detalla la compañía en sus resultados del año 2025, Holaluz cerró el pasado ejercicio con un «balance reforzado» resultado de un aumento en 22 millones de euros del capital que ha sido «totalmente ejecutado» y un «plan de reestructuración de deuda en vigor desde el 29 de julio de 2025». Así, se detallaba además que la empresa había cerrado el ejercicio con una deuda neta de 44,7 millones de euros.
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En este sentido, la empresa explicaba que este plan de reestructuración suponía tener el 100% de la deuda «cubierta», sin quitas, asegurando además que dicho plan había sido prorrogado hasta el año 2028 y contaba «con un respaldo de aproximadamente el 70% del ICO». De hecho, la compañía destacaba que esto suponía un «respaldo institucional del modelo de negocio de Holaluz». Por otra parte, también subrayaba al respecto que «los acreedores han renunciado a ciertas cláusulas contractuales hasta 2026, y el plan permanece intacto».
Así las cosas, en el informe la compañía destacaba entre los «factores favorables del mercado» lo que considera una «posición de mercado consolidada». De este modo, la empresa explicaba que «las capacidades desarrolladas con años de antelación se alinean perfectamente con la nueva normativa de autoconsumo (radio de 5 km, reparto de excedentes, almacenamiento distribuido), la Línea Verde del ICO de 22.000 millones de euros y la bajada de los precios de los sistemas fotovoltaicos y las baterías».
Del mismo modo, la compañía incluía «la bajada del Euribor (2,2 % frente al 3,7 % a mediados de 2024) y la reducción de los costes de la energía fotovoltaica y las baterías» entre los factores que, supuestamente, respaldaban el modelo de negocio de Holaluz. En consecuencia, la compañía aseguraba que todo ello «transforma la plataforma de Holaluz en un activo de valor excepcional».
Holaluz quita hierro
Pese a todo, desde la compañía tratan de quitar hierro al asunto. Según explica en declaraciones a El Mundo la CEO de Holaluz, Carlota Pi, los problemas que está afrontando en los últimos días la empresa no son más que «una cuestión puramente administrativa, puntual, que sin duda vamos a resolver». Además, asevera que, lo que ha ocurrido, es que «se ha iniciado un expediente para una potencial inhabilitación que no va a ocurrir, porque vamos a cerrar este caso en los próximos días».
Del mismo modo, la ejecutiva también defiende que «a nosotros el establishment nos ataca constantemente», recordando que «lo han estado haciendo desde 2014, en el 2019, en el 2024 y ahora en el 2026… porque somos una compañía joven, que desarrolla tecnología para democratizar el sector de la energía».
Asimismo, en declaraciones ofrecidas a El Economista, la CEO de Holaluz defiende que «una empresa como la nuestra, en crecimiento requiere caja». En este sentido, asegura que «toda la operativa del sector requiere un esfuerzo de tesorería y balance altos, pero la situación actual es administrativa y puntual». Así, en esta entrevista insiste también en que «lo que hay detrás de todo esto es eliminarnos», en referencia a un supuesto «establishment eléctrico».