Dos meses son los que quedan para que dén inicio la Liga ACB Endesa y la Supercopa LF Endesa; ambas darán el pistoletazo de salida el 26 de septiembre. Con esta antelación, el Casademont, tanto en su sección femenina como masculina, ha dejado los deberes hechos al dejar cerradas sus plantillas.Un ejemplo de previsión y eficiencia en las oficinas que no han seguido la mayoría de sus adversarios en la élite del baloncesto español.

En un mercado estival caracterizado habitualmente por la especulación, los tiempos de espera y las operaciones a contrarreloj, la entidad aragonesa ha optado por la vía rápida y certera. En la Liga ACB, la premura zaragozana solo ha encontrado réplica por el momento en casos muy puntuales como los del Surne Bilbao Basket o el Río Breogán, mientras buena parte de los trasatlánticos y rivales aún perfilan sus rotaciones.

Ocurre algo muy similar en la LF Endesa: actualmente contadas escuadras, como Durán Maquinaria Ensino, IDK Euskotren, Leganés, Azul Marino Mallorca o Movistar Estudiantes han logrado finiquitar sus plantillas con semejante margen. Conseguir esta estabilidad simultánea en ambas secciones antes de arrancar agosto es un logro organizativo que otorga a Gonzalo García de Vitoria y a Carlos Cantero una ventaja valiosa: semanas de trabajo con el grupo al completo desde el primer día de pretemporada.

No se trata de una tarea sencilla, especialmente en el caso del vestuario masculino que este verano se ha sometido a una importante reestructuración donde solo han permanecido Trae Bell-Haynes, Gabriel Olaseni, Miguel González y Jaime Fernández, un núcleo de cuatro jugadores que combina talento internacional y nacional con un jugador de la tierra.

A ellos se han sumado dos regresos: el de Nico Brussino, pieza fundamental en el tercer puesto de la temporada 2019-20 y uno de los hijos predilectos de los rojillos, Sergi García, quien ostentaba el hito de ser el jugador más joven en debutar, hasta que se lo arrebató Carlos Alocén. Además de las otras cinco incorporaciones, la de Guillem Vives, Justin Jaworski, Roberts Blumbergs, Caleb Homesley y Laurynas Birutis. Se trata de un róster, con una importante presencia internacional, cuyo objetivo será aspirar a cotas más altas e intentar evitar el sufrimiento vivido la pasada campaña a un suspiro de la pérdida de la categoría.

Por su parte, el Casademont femenino afronta de nuevo un curso, que empezará antes (respecto a la mayoría de sus rivales) por su participación en la Supercopa, de exigencia máxima con compromisios en Euroliga que supondrán un reto para las de Cantero teniendo que afrontar algunas semanas de tres partidos. Es el precio a pagar al competir en la élite europea.

Mariona Ortiz seguirá siendo la batuta, junto a Laia Flores, acompañadas por Veronika Vorácková, Helena Oma, Ornella Bankolé y las recién llegadas, Aisha Sheppard, Carla Brito y Yarden Garzón. El juego interior seguirá a cargo de Nadia Fingall (cuando regrese de su aventura norteamericana), Merrit Hempe y Nerea Hermosa, a las que se suma Kris Vitola. De esta manera, las nuevas fichajes llegan para apuntalar puestos específicos, que quedaron vacantes tras las salidas de Helena Pueyo, Stephanie Mawuli y Aminata Gueye sin necesidad de alterar un ecosistema que ya ha demostrado ser muy competitivo a nivel nacional y continental.

Llegar al primer entrenamiento, previsto para el 17 de agosto en el caso del vestuario masculino y el 24, en el femenino, sitúa al Casademont Zaragoza en un buen punto de partida. Gonzalo García de Vitoria y Carlos Cantero podrán empezar a preparar la temporada desde el día 1 con todos sus efectivos al completo, a no ser que alguno de estos tenga compromiso con su selección. Por el momento, Mariona Ortiz y Nerea Hermosa están en la prelista española.

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