El Como 1907 entró en una nueva dimensión de la mano de Cesc Fàbregas, quien llegó en 2022 como futbolista y, tras colgar las botas, asumió el cargo de entrenador del primer equipo, previo paso por las categorías inferiores, después de formar parte del cuerpo técnico que logró el tan ansiado ascenso a Serie A.
En tan solo dos años como técnico, el exfutbolista español ha consagrado su proyecto al lograr la clasificación a la UEFA Champions League. Ahora, una vez la época Fàbregas está asentada, llega el momento de introducir cambios en la manera de trabajar para poder controlar todos los aspectos, así como el bienestar de los jugadores. De esta manera, siguiendo el consejo de Raphael Varane, actual miembro del Consejo de Educación del club, el Como 1907 ha implementado un nuevo protocolo en su cantera para reducir los impactos en la cabeza y proteger la salud de los más jóvenes.
«Conozco a muchos exjugadores que están sufriendo demencia»
El exjugador del Real Madrid respalda completamente una medida que considera del todo necesaria para proteger a los menores, ya que él mismo sufrió dos conmociones importantes cuando tenía 16 años, por lo que es consciente de las posibles consecuencias que generan los golpes en la cabeza. «Conozco a muchos exjugadores que están sufriendo demencia. Tenemos una responsabilidad real de hacer algo para proteger a los jóvenes», asegura el francés. Además, el campeón del mundo en 2018 expuso que, desde su punto de vista, «no cabecear cuando son muy jóvenes no significa que no vayan a dominar esa parte del juego más adelante».
El nuevo protocolo del Como consistirá en una introducción progresiva de la práctica de remates de cabeza, puesto que, mientras los menores de 10 años no podrán cabecear ni durante los entrenamientos ni en los encuentros, en categorías superiores se irá introduciendo de manera progresiva, con balones menos pesados y un número limitado de repeticiones por sesión. Incluso, se evitará la práctica de ejercicios innecesarios antes y después de los partidos y se vigilará que los balones no estén excesivamente inflados.
Aunque pueda parecer una nimiedad o una medida algo exagerada, lo cierto es que el pasado mes de noviembre el neurocirujano Andreu Gabarrós explicó a SPORT las posibles consecuencias sobre los golpes en la cabeza en el fútbol. «Recordaréis un partido en que Piqué perdió el conocimiento. Estuvo a punto de volver al campo, pero finalmente no lo hizo. Yo cuando lo vi pensé que si le daba otro impacto, podría morir», expuso como ejemplo el experto en la materia.