Tras algo más de dos años de convulso mandato de Keir Starmer, el Reino Unido afronta una nueva etapa de la mano de su sucesor, Andy Burnham, el nuevo primer ministro que cuenta con una mayoría parlamentaria holgada pero que ostenta un capital político mucho más frágil del que tuvo su predecesor en 2024.
El verdadero desafío del inquilino de Downing Street será demostrar que el laborismo aún puede ofrecer un cambio creíble tras el severo desgaste sufrido en las urnas locales. Entre la disciplina fiscal, la presión migratoria y el deterioro del nivel de vida, el exalcalde de Mánchester deberá decidir hasta qué punto rompe con la cautela económica de Starmer, al tiempo que tendrá que lidiar con un entorno internacional más hostil, marcado por las tensiones con Donald Trump, la redefinición de la relación con la UE y el debate sobre el papel británico en Oriente Próximo, entre otros asuntos.
Disciplina fiscal
El Reino Unido tiene unos niveles de deuda pública que en mayo equivalían al 94,2 por ciento del PIB, en cifras no vistas desde comienzos de la década de 1960. Estos datos han supuesto un corsé en las políticas del Gobierno precedente a la hora de ejecutar políticas sociales o de aumentar el gasto en Defensa. Sin ser muy explícito, Burnham ha dado a entender que se dejará influir menos por las exigencias presupuestarias.
Mano dura migratoria
El Gobierno de Starmer no dudó en aplicar la mano dura para contener la inmigración, una de las cuestiones más candentes en el país. Como resultado, en 2025 la migración neta se situó en 171.00 personas, un descenso del 48 por ciento con respecto al año anterior.
La cifra es la más baja desde 2021 y muy inferior al máximo de 944.000 registrado en 2023. Está por ver si Burnham sigue la senda restrictiva aplicada sin titubeos por su antecesor.
Mejorar la vida
Una de las promesas más repetidas por el nuevo premier y su entorno ha sido la de «devolver el dinero a los bolsillos de la gente» y aliviar en primer lugar el coste de la vida. Aunque no ha dado mayores precisiones, su equipo acaricia ideas como congelar los alquileres durante un año, reducir el precio de los billetes en autobuses públicos a un máximo de dos libras o eliminar la tasa verde en las facturas de electricidad.
Impulso laborista
En las elecciones del pasado mayo, el Partido Laborista perdió casi 1.500 concejales en los ayuntamientos ingleses, además de ser relegado por primera vez en la historia al tercer puesto en su feudo histórico de Gales y de sufrir otro descalabro en Escocia. Todas estas derrotas dieron una idea de hasta qué punto la formación había perdido popularidad tras su victoria arrasadora solo dos años atrás. Algo que Burnham quiere revertir.
Acercamiento a la UE
El primer ministro nunca ha afirmado que se plantee revertir el Brexit y se ha mostrado vago con promesas como que quiere «consolidar los progresos logrados en las negociaciones existentes con la UE».
En la próxima cumbre euro-británica deberán definirse nuevos acuerdos en agricultura, energía o visados para jóvenes, temas no desprovistos de escollos: Bruselas quiere que los estudiantes europeos en el Reino Unido paguen las mismas tasas que pagan los británicos en territorio UE, algo que supondrá a Londres una factura de cerca de 120 millones de euros.
Relación con EEUU
La relación especial de la que Londres siempre se jactó con EEUU ha saltado por los aires con Donald Trump: no solo no perdonó al Reino Unido los aranceles, sino que ha criticado ferozmente al Gobierno de Starmer por no sumarse a la guerra contra Irán, por congelar las exploraciones petroleras en el mar del Norte y por su política migratoria que juzga demasiado permisiva.
Burnham ha prometido que será «muy franco» con el republicano y se permitirá discrepar con él «respetando su cargo».
Oriente Próximo
A Starmer se le criticó por su tibieza para con Israel durante la guerra de Gaza e Irán. El exalcalde de Mánchester, por el momento, mide sus palabras: por un lado, ha afirmado que «tenemos que hacer más para presionar al Gobierno hebreo», pero refiriéndose únicamente a la situación en Cisjordania. Preguntado sobre si cree que en la Franja se ha cometido un genocidio, evitó la palabra y se limitó a apuntar que hay «una evidencia creciente de que parecen haberse cometido crímenes de guerra».
Energía verde
Se da por seguro que Burnham va a levantar la moratoria sobre las nuevas exploraciones petroleras en el mar del Norte y autorizar la posible explotación de los yacimientos de Rosebank y Jackdaw en aguas escocesas, en línea con su objetivo de aliviar a corto plazo la factura eléctrica de los británicos.
Inversiones en defensa
La conciencia de que Europa necesita garantizar su autonomía en defensa ante la amenaza de Rusia tiene al Gobierno del Reino Unido en un brete: ¿cómo suplir el défict de 5.500 millones de euros en el sector sin desequilibrar los Presupuestos?