Gianni Infantino, presidente de la FIFA, publica una carta abierta donde responde a los críticos del Mundial de fútbol, recientemente disputado en Estados Unidos, Canadá y México, a los que acusa de difundir odio y narrativas falsas. Además, el máximo dirigente del fútbol mundial defiende el torneo como un éxito que celebró la unidad, la seguridad y la inclusión.
«Estaban tan absortos en el odio y las críticas que se lo perdieron todo», declaró Infantino, de 56 años. En dicha carta afirmó que sus detractores habían pasado por alto la alegría y la unión que vivieron millones de aficionados en todo el mundo que presenciaron el torneo.
«Siete millones de personas de 200 países disfrutaron del torneo a través de 16 ciudades fantásticas y estadios: cero incidentes, cero hostilidad y cero violencia, solo alegría, emociones, felicidad, unidad y reunión. Todo fue seguro y feliz», escribió en un mensaje en redes sociales.
Una semana después de finalizar el Mundial con la victoria de España sobre Argentina, Infantino mostró su tristeza por todas las personas que no han podido ver la competición y se dirigió especialmente a quienes han puesto en cuestión el Mundial. «Estaban tan consumidos por el odio y las críticas que se lo perdieron todo. A aquellos que, tras sus plumas y papeles, tras sus pantallas, difunden odio y rumores falsos, quiero decirles que, mientras ustedes se quedan atrás, nosotros, en la FIFA, estamos en primera línea organizando, trabajando duro y ofreciendo el mejor espectáculo del mundo. Mientras ustedes dividen, nosotros unimos», añadió.
La FIFA fue criticada por varios asuntos durante el torneo, incluyendo el debate sobre las restricciones de visado estadounidenses que afectaban a aficionados y funcionarios de varios países, y las preocupaciones relacionadas con equipos de regiones afectadas por conflictos. Así como la concesión que permitió que Balogun pudiese jugar los octavos de final cuando había sido expulsado en el partido anterior.
En la carta, Infantino habla de esa crítica que recibió la FIFA por su gestión con el caso disciplinario de Folarin Balogun, y la decisión de suspender la suspensión automática de un partido impuesta tras su tarjeta roja contra Bosnia y Herzegovina tras la intervención del presidente estadounidense Donald Trump.
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Lo mismo pasa con las decisiones arbitrales en el partido de Argentina contra Egipto, que también generaron un amplio debate entre aficionados y expertos. Aunque Infantino no se refirió a decisiones específicas. En algunos casos, argumentó que muchas de las decisiones arbitrales y disciplinarias criticadas durante el torneo eran habituales en diversas competiciones a nivel mundial.
«Las tarjetas rojas o amarillas potencialmente erróneas, o las decisiones posteriores de no sancionar a jugadores en ciertas situaciones, son rutinarias y ampliamente aceptadas en algunas de las ligas más importantes del mundo», señaló Infantino. «Resulta curioso que los mismos países que emplean estas prácticas sean los que las critican», añadió.
Controversia sobre los visados
Infantino señaló la participación de países que enfrentan tensiones políticas, crisis internas y problemas de salud pública como prueba de la capacidad del fútbol para trascender las divisiones. Si bien la participación de Irán se produjo en el contexto del conflicto con Estados Unidos, los problemas relacionados con la crisis interna de Haití y el brote de ébola en la República Democrática del Congo también pusieron de relieve las restricciones de visa y viaje.
«Irán entró a Estados Unidos sin incidentes ni conflictos. El equipo iraní recibió visas para entrar porque el fútbol se trata de paz. No se trata de política (…) Se otorgaron visas a países que enfrentan graves problemas de salud u otros desafíos», dijo. «Cuando el fútbol dio a conocer a Haití al mundo, un país que muchos no pueden o prefieren no visitar, tal vez sea hora de dejar de lado las plumas y los teclados y mostrar respeto a los equipos que jugaron», continuó.

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También fue muy sonada la situación del árbitro somalí de la Copa Mundial, Omar Abdulkadir Artan, al que se le prohibió la entrada a Estados Unidos a pesar de tener una visa válida.
Infantino concluyó su mensaje con la afirmación de que se siente «increíblemente orgulloso de haber contribuido, aunque sea un poco, al gran espectáculo» del Mundial y con la esperanza de que «puede que el fútbol se eleve por encima del odio».