El Baskonia se enfrenta, casi como todos los veranos, a su enésima tarea de reconstrucción. Entre la inquietud natural del club y la efímera estancia … de los jugadores a quienes propulsa, la entidad azulgrana ha de recomponer por estas fechas más de media plantilla. Al menos, lleva avanzados los deberes que afectan al perímetro. Una línea sacudida por las marchas de hombres capitulares durante la última temporada, la que volvió a abrir las vitrinas de Betoño seis años después para meter la séptima Copa del Rey. Más retraso lleva la entidad alavesa en el urgente apuntalamiento interior, agravado por la carestía de un mercado escaso y, consecuentemente, caro para economías que no van sobradas de dinero.
Faltaba la confirmación oficial y esa nota con el membrete del equipo vitoriano llegó este lunes al comienzo de la tarde. Tal como ya había avanzado este periódico, AJ Lawson se incorpora al conjunto que adiestra Paolo Galbiati con un vínculo de dos temporadas. El escolta de veintiséis años y 1,98 metros de estatura, que desarrolló su carrera universitaria en South Carolina, ha alternado los tres ejercicios precedentes la NBA y la Liga de Desarrollo mediante esos contratos duales que ejercen de escalera entre la planta noble y la de servicio.
Entró tímidamente por la puerta de Minnesota Timberwolves, continó en Dallas Mavericks y se estableció a medias con los Raptos de su país natal. Ciento siete partidos en el mayor campeonato del mundo, en los que firmó promedios de 4,9 puntos en once minutos sobre el parqué.
El nuevo ‘dos’ baskonista nació en la urbe canadiense de Toronto, pero dispone de un pasaporte jamaicano que le exime de ocupar plaza de extracomunitario dentro de la ACB. Sin duda, uno de los mayores quebraderos de cabeza hasta el pasado mes de junio para un cuadro obligado a descartar a dos de sus cuatro norteamericanos en cada jornada del reciente torneo doméstico. Incluso a Markus Howard, un hombre de ficha muy importante para las arcas de Zurbano.
¿Convivencia?
El advenimiento de Lawson es el de un jugador que ocupa, precisamente, el puesto del tirador inaudito venido a menos. Cierto que la nueva incorporación le saca una cabeza de altura a quien asombró hace tres años a Europa entera, pero ambos se mueven en la demarcación del ‘dos’, líquida como las demás en el baloncesto moderno. De ahí que puedan instalarse ciertas dudas sobre la convivencia de ambas fuerzas anotadoras. La afición alavesa aún aguarda la renacida eclosión ofensiva de un ‘bajito’ a quien los rivales le castigan en defensa llevándolo al poste bajo. ‘El Evangelista’, batiendo marcas de permanencia en los últimos tiempos, ya ha cumplido cuatro campañas en el seno del club vitoriano.
Las imágenes que circulan de Lawson muestran a un exterior dinámico, intenso y dotado de una capacidad incuestionable para castigar el aro rival. Un escolta que corre la pista tal como exige el baloncesto de hoy, hábil en las penetraciones y tirador detrás del arco de tres puntos desde las esquinas con un lanzamiento estético. El prototipo de ‘perimetral’, de acuerdo al argot argentino, que encaja bien en los tiempos modernos.
El cráter de las bajas
Con un ojo mirando el plantel del curso pasado resulta que el Baskonia acumula hasta ocho salidas, cinco de ellas correspondientes a las plazas exteriores. Cierto que cabe asumir las marchas de MarqkisNowell, Rafa Villar (a Manresa) y Gytis Radkevicius (retorno al nido lituano) como las correspondientes a actores secundarios en el eterno largometraje de la temporada, pero no así las despedidas de dos líderes consustanciales. Un vez más, la entidad de Betoño ha obrado de trampolín para alguien reclutado por debajo del radar (Forrest, destino Fenerbahce, nada menos). O ha devuelto su esplendor a la fértil elegancia de Luwawu-Cabarrot, nuevo alero del Real Madrid.
A falta de rellenar el profundo vacío de la parcela interior, la secretaría técnica azulgrana que encabeza Juan Pedro Cazorla aún debe de resolver si ficha a un base de buen nivel que acompañe al renovado Kobi Simmons o confía más en Matteo Spagnolo, un ‘combo’ casi completo y de buenos fundamentos técnicos que puede moverse entre las posiciones ‘uno’ y de ‘dos’. El italiano, a quien trataron de seducir las propuestas universitarias estadounidenses de una NCAA sin concesiones ya al romanticismo, parece dispuesto a empezar en el Fernando Buesa Arena el segundo ejercicio de su vínculo con el club que preside Josean Querejeta.
A día de hoy, del perímetro que manejará Galbiati sólo continúan con respecto al del ejercicio anterior los dos hombres que ocupan plazas de extracomunitarios (Simmons y Howard), el ‘uno y medio’ italiano y Frisch. El alero que hizo la ‘mili’ en su primera temporada y ha de acreditar la próxima su condición de mejor joven de la Liga francesa antes de llegar a Betoño.