La Neisseria gonorrhoeae resistente a los medicamentos (la bacteria que causa la gonorrea) se ha convertido en una de las amenazas más urgentes de resistencia antimicrobiana para la salud pública a nivel mundial. La gonorrea es una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) bacterianas más comunes a nivel mundial, con un estimado …
La Neisseria gonorrhoeae resistente a los medicamentos (la bacteria que causa la gonorrea) se ha convertido en una de las amenazas más urgentes de resistencia antimicrobiana para la salud pública a nivel mundial. La gonorrea es una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) bacterianas más comunes a nivel mundial, con un estimado de 82 millones de casos notificados cada año.
Los factores que contribuyen a la resistencia a los medicamentos incluyen, según la comunidad científica, el paradigma de tratamiento actual que utiliza un solo agente para todos los casos de gonorrea, lo que ejerce una presión selectiva hacia la aparición de resistencia, así como la falta de diagnósticos disponibles en muchos entornos, lo que lleva al manejo sindrómico
En las últimas décadas, dicha bacteria ha desarrollado resistencia a agentes de primera línea mientras que estudios recientes de contextos globales han informado la continua aparición de cepas que albergan resistencia a la ceftriaxona, el fármaco de primera línea para tratar la gonorrea. De ello también ha alertado, incluso, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés).
Ante el aumento de los casos de gonorrea y la escasez de opciones de tratamiento, los investigadores abogan por un enfoque más personalizado que combine nuevos métodos de diagnóstico, pruebas rápidas de resistencia, vigilancia epidemiológica y opciones de tratamiento adicionales para esta enfermedad de transmisión sexual.
Precisamente, en un trabajo realizado por el Dr. Lao-Tzu Allan-Blitz, de la Facultad de Medicina de la Universidad de California (Los Ángeles EEUU) y publicado, recientemente, en la revista ‘Clinical Infectious Diseases’ se describe la amenaza y se destacan los avances recientes en diagnóstico y terapias que pueden ser de ayuda.
«Los médicos predicen que, a medida que la resistencia siga extendiéndose, el fracaso del tratamiento será cada vez más frecuente», según destacó el Dr. Allan-Blitz. «El enfoque tradicional de tratamiento único para todos ya no es sostenible. Se están desarrollando nuevas pruebas y opciones de tratamiento que podrían ayudar a los facultativos a elegir la terapia más eficaz y frenar la propagación de infecciones resistentes», agregó.
Mientras la evaluación del ECDC indica que el riesgo general que supone la gonorrea resistente a la ceftriaxona sigue siendo bajo para la población sexualmente activa en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo (UE/EEE). «Es mayor entre las personas que mantienen relaciones sexuales sin preservativo u otro método de protección con parejas ocasionales o nuevas, las personas con múltiples parejas sexuales o que cambian con frecuencia, las trabajadoras sexuales y sus clientes, y quienes viajan a zonas con alta prevalencia de cepas de gonorrea resistentes a los fármacos».
Por su parte, la FDA ha aprobado, recientemente, dos nuevas terapias para el tratamiento de la gonorrea, ampliando así las opciones terapéuticas disponibles. El siguiente reto consiste en determinar cómo utilizar estas terapias de forma que sean accesibles para todos los pacientes, a la vez que se retrasa la aparición de resistencia el mayor tiempo posible.
En casos de este tipo, «los organismos de salud pública son esenciales para el seguimiento de las tendencias de resistencia, el apoyo a los programas de vigilancia, la mejora del acceso a las pruebas y al tratamiento, y la ayuda a los proveedores de atención médica para responder a las amenazas emergentes», desde el punto de vista del Dr. Allan-Blitz.
El objetivo, en cualquier caso, «es diversificar los tratamientos para frenar la evolución de la resistencia a los medicamentos y, al mismo tiempo, asignar a cada paciente el tratamiento con mayor probabilidad de éxito, mejorando así los resultados clínicos», concluyó el investigador.