La piscina municipal de El Plantío vuelve a ser este verano el refugio de muchos burgaleses para llevar de mejor manera el calor de este mes de julio. Sin embargo, basta con recorrer durante unos minutos las instalaciones para darse cuenta de que los usuarios que las frecuentan no están del todo a gusto. La mayoría asegura que falta «higiene, limpieza y hacer una buena reforma en el bar».
Por lo que más se quejan, sobre todo las personas mayores, es por el estado del césped. «El acondicionamiento que se iba a realizar no ha servido para nada», comenta una usuaria. Las calvas en la zona del jardín son notables, y en algunos casos han tenido que solventar el problema del barro que se genera en la salida de la piscina con una especie de alfombrillas. «Lo llaman pradera, pero de pradera no tiene nada, hace años todo estaba mucho más cuidado», asegura.
Juan Manuel, usuario desde hace muchos años de la piscina, comenta que «es una dejadez por parte del Ayuntamiento y lo peor es que año tras año se van degradando más las instalaciones». Además, explica que «los encargados de la limpieza no pasan diariamente a quitar los residuos que quedan en el césped», ya que muchos días se encuentra la misma basura que había el día anterior cuando se marchó.
El deterioro del bar es visible y habla por sí solo. – Foto: Lucía Tecedor
«Hay una falta de higiene en todo el recinto pero sobre todo en las duchas de las piscinas. Pierden agua todo el rato y se encharcan» explica un burgalés que viene habitualmente. El sumidero no traga todo el agua que echa de más la ducha, lo que provoca la creación de una «pequeña piscina» en las propias duchas. Por ello, algunos usuarios evitan ducharse e incluso pisar esa zona antes y después de darse un baño. Además, las zanjas de drenaje de la piscina están levantadas en varias zonas tanto en la familiar como en la olímpica. «Se han limitado a poner un cono pequeño, que casi no se ve, en vez de arreglarlo», afirma.
En el centro de las instalaciones se encuentra el bar. A pesar de estar muy frecuentado por los usuarios, presenta un aspecto negativo; con humedades en el techo, moho visible en la fachada y con partes del inmueble sin uso a la espera de una reforma. Este año solo se puede hacer uso de las sillas porque mesas no hay, algo que no ha gustado mucho a los usuarios que suelen quedarse a comer.
Las instalaciones son amplias, pero «se echa en falta más sombrillas para toda la gente que viene», afirma Mencía, monitora que busca sombra para estar con los niños.
El deterioro del bar es visible y habla por sí solo. – Foto: Lucía Tecedor
A pesar de que las críticas son numerosas, también hay usuarios, la mayoría jóvenes, que destacan las cosas positivas. Inés Vicario, socorrista de la piscina, asegura que «el tobogán es algo característico de estas piscinas, muchos niños solo vienen por eso».
También, varias personas justifican que vienen a estas piscinas porque las de San Amaro este año abrieron más tarde por las obras y «hay muy buen ambiente». Pero lo que más destacan de las instalaciones es la variedad de piscinas. «En San Amaro solo hay una grande y la pequeña, aquí está la del tobogán que tiene además una para los niños, pequeños y la piscina olímpica», explican.