Máxima expectación en Montaña Alavesa y, por supuesto, en Oyón. Todo está listo para que en las próximas horas arranque el traslado de las enormes … palas de 72 metros de los ocho molinos que compondrán el futuro parque eólico de Labraza, el primero que se levantará en el País Vasco tras veinte años de absoluto parón. Los distintos elementos que compondrán sus molinos llevan días esperando en una gran parcela entre Campezo y la localidad navarra de Genevilla para ser transportados hasta la cima de la sierra. Una maniobra que requerirá de varias semanas.
Hace meses que se estudia cómo realizar ese traslado y finalmente se usará la tecnología ‘blade lifter’. ¿Qué es eso? Se empleará un elevador hidráulico –una grúa– instalado en un tráiler de doce ejes que puede inclinar la pala hasta unos 65 grados e incluso girarla sobre su propio eje para sortear las curvas más angostas y evitar la necesidad de realizar ensanches agresivos en los viales o modificaciones en el trazado de las carreteras de acceso.
La complejidad es tanta que incluso en algunos pueblos ubicados entre este campamento base y el destino final de las hélices han tenido que amoldarse a esta nueva situación, que, calculan, durará dos meses. Los más perjudicados son los vecinos de Genevilla, aunque en Cabredo, Marañón y Meano tampoco se libran de los efectos secundarios de convertirse en un área de paso hacia la cima de Labraza. «Sobre todo el ruido que hacen», cuenta Alberto Arriaga, teniente de alcalde de Genevilla.
No obstante, sus habitantes conocen la situación desde hace meses e incluso la promotora del parque (Aixeindar, la sociedad compuesta entre Iberdrola y el Gobierno vasco) ha establecido junto al Ayuntamiento unos tiempos concretos en los que podrán realizar los traslados para molestar lo menos posible. «Van a intentar moverlos en momentos del día en los que no haya mucho tráfico. Al fin y al cabo es la carretera principal de la zona y por la que pasan todos los habitantes que quieren ir a Álava. Aún así, han arreglado caminos secundarios para que podamos salir del pueblo si es urgente», explica Arriaga.
A pesar de que parezca un pueblo aparentemente tranquilo, muchos vecinos huyen de los grandes núcleos urbanos los fines de semana y en verano para pasar unos días en esta localidad.
Programado
Hay horas marcadas para el traslado y se han creado vías secundarias para no cortar el tráfico
Cada aerogenerador
Tendrán una altura de 200 metros, lo que supone algo más que la Sagrada Familia de Barcelona
A esto se le suma el constante trasiego de tractores y cosechadoras, una de las bases de la economía local y que fundamentan su recogida en estos meses del año. Una circulación totalmente incompatible con el traslado de unas piezas que necesitan la escolta de mínimo dos coches policiales en cada uno de los trayectos.
En algunos puntos incluso ha habido que desconectar el cableado aéreo y enganchar a los hogares unos generadores eléctricos de color rojo que son visibles desde el borde de la carretera.

Un vecino de Genevilla cuida de su huerta junto a uno de los cuatro generadores que se ahn colocado en el pueblo.
(J. A.)
«Se ha atrasado mucho»
El teniente de alcalde de Genevilla fue el encargado de facilitarles el terreno donde ahora descansan estas hélices, un proceso que se ha alargado más de lo esperado. «Se pusieron en contacto con nosotros en enero y empezaron a trabajar aquí en marzo, cuando tenían todos los permisos», recuerda. Siete meses después, y con algunas de las piezas del aerogenerador ya en la cumbre, ahora comienza la última parte de esta escalada para un posterior montaje colosal.
Uno a uno se irán subiendo hasta la cima los distintos componentes de los ocho aerogeneradores que sumarán una potencia total de 40 megavatios. Esto permitirá incrementar la capacidad eólica actual del País Vasco en un 26%, pasando de los 150 existentes a 193 megavatios, y se estima que generen energía suficiente para abastecer a unos 30.000 hogares y evitar la emisión anual de 16.300 toneladas de CO2 a la atmósfera. Para entender mejor la magnitud de estos gigantes de viento, se tiene que entender que desde el suelo hasta la punta de la pala más alta tendrán una altura de 200 metros. Esto supone algo más que la Catedral de la Sagrada Familia de Barcelona o el doble de la torre del Big Ben de Londres. Los últimos aerogeneradores que se habían colocado en Álava fueron en Badaia, con la mitad de altura (95 metros) y casi diez veces menos de capacidad para generar energía. Por lo tanto, esto supone una mayor eficiencia.

Maquinaria y algunas partes del molino, en la zona en la que comenzará el montaje en el parque eólico.
(J. A.)
La ejecución de este proyecto requiere de una inversión de 59 millones de euros. Ha sido objetivo de las críticas para algunos colectivos medioambientalistas y ciertos partidos políticos desde que el Ente de la Energía del Gobierno vasco (EVE) lo presentó antes de la pandemia. Pero con el objetivo de involucrar a la ciudadanía y mitigar el rechazo social, se abrió un proceso de ‘crowdlending’, una especie de préstamo popular, que recibió solicitudes por valor de 6,5 millones de euros, más del doble de los tres millones ofertados originalmente.
Vecinos de las localidades más próximas, como Labraza, Barriobusto y Oyón, son quienes han cubierto el 60% de la demanda de inversión. Los participantes obtendrán una rentabilidad anual garantizada del 7% durante tres años. Adicionalmente, los vecinos podrán beneficiarse de tarifas eléctricas reducidas durante la vida útil de la instalación. Además, se generará un ingreso inicial de 1,2 millones de euros para las arcas municipales de Oyón y Aguilar de Codés, además de 230.000 euros anuales en concepto de impuestos y cánones recurrentes.
«Estoy contento, tengo luz gratis hasta que se vayan»
El tamaño de las aspas es tal que algunos vecinos de Genevilla han tenido que sustituir el cableado de la luz por generadores para permitir el paso. Esto se debe a que los cables de algunas viviendas de la localidad navarra estaban a una altura que no permitía el paso de los tráileres que transportarán el material. «Me preguntaron a ver si podía alquilarles parte de mi terreno para poner unos generadores y así compensar lo de la luz. Respondí que encantado», dice uno de los vecinos de la zona. En total hay cuatro generadores en todo el pueblo de Genevilla, que darán luz a varias casas y administrarán el riego de sus campos. Y no es solo gratis, sino que encima cobran. «Me pagan una cantidad lo suficientemente buena y, además, no tengo que pagar luz hasta que dejen la campa. No hay quejas», concluye.
