Hay clubes y proyectos más o menos estables, es ley de vida. Nada es eterno. Los mejores de la historia, tarde o temprano, siempre han acabado cayendo. En el deporte, donde tantos factores entran en juego, todo es mucho más complicado, aunque si hay una buena gestión en los despachos de por medio, es más fácil que el resultado sea positivo. El Barça de basket tuvo un inicio de década espléndido, pero ahora atraviesa un momento complicado y se está reflejando en el mercado de fichajes.
Un proyecto de referencia
El 2 de julio de 2020, el Barça anunciaba la contratación de la leyenda Sarunas Jasikevicius como nuevo entrenador. Aquel día empezó una etapa exitosa para la sección con algunos de los mejores jugadores de Europa, como Cory Higgins, Nikola Mirotic, Nick Calathes o Brandon Davies. A esta estela de jugadores se les llegó a sumar Pau Gasol en el tramo final de la temporada 2020/21.

Sarunas Jasikevicius perdió la final en 2021 con el Barça / EFE
El proyecto de Jasikevicius era una referencia en Europa por su juego y la gestión del grupo. Se resisitió la Euroliga, aunque se alcanzaron dos Final Four y en una de ellas se disputó el partido final, pero entre 2020 y 2023 se logró una cantidad de títulos importante: dos Liga Endesa (2021 y 2023) y otras dos Copa del Rey (2021 y 2022). El club era una referencia del baloncesto europeo y era atractivo para los mejores jugadores del continente. Sin embargo, todo cambió entre mayo y junio de 2023.
Devaluación progresiva
La junta directiva decidió recortar la masa salarial de la sección de baloncesto, por lo que contratos como los de Jasikevicius, Mirotic o Higgins tuvieron que abandonar el club. Se impulsó una drástica reestructuración económica y un cambio de rumbo deportivo que provocó que bajara varios peldaños en la Euroliga. Se recuperó a Willy Hernangómez y Jabari Parker de la NBA, dos fichajes de prestigio y riesgo a partes iguales. No llegó ningún jugador top de la máxima competición europea y Roger Grimau se puso a los mandos. Año en blanco.

Jabari Parker, en su etapa de azulgrana / EFE
Después de Grimau llegó Joan Peñarroya, así como un jugador muy importante como Kevin Punter. Asimismo, el club apostó por Chimezie Metu y otro exNBA como Justin Anderson fue el recambio de un jugador del calibre de Nikola Kalinic. Una temporada más sin títulos y una sección cada vez más venida a menos.
La pasada temporada, Peñarroya fue destituido a principios de noviembre de 2025. Volvió Xavi Pascual y el Palau recuperó la ilusión. Sin embargo, no hubo opción en el play-off ante una potencia como Mónaco y en la final de la Liga Endesa fue claramente superado por Valencia Basket. Pascual vio el percal y abandonó el barco para subirse a un transatlántico en auge. Vesely se retiró, Clyburn fue cortado y Shengelia se vio ‘solo’, pensó que era ahora o nunca para ganar la Euroliga y también dejará la sección.
Nuevos proyectos y muchos millones
El Barça ha subido el presupuesto de la sección hasta alrededor de 35 millones de euros. Sin embargo, todavía es insuficiente. Fichó a uno de los mejores pívots de la Euroliga, Moses Wright, pero no ha llegado ni a debutar y se ha ido a Milán. Los únicos fichajes de la Euroliga son dos jugadores de segundo escalón: Josh Nebo y Justin Robinson. El resto, apuestas como Olivier Nkamhoua o Umoja Gibson y jugadores sin experiencia europea como Tyrese Martin, Stanley Umude o Tosan Evbuomwan. Y aún puede llegar alguno más.
Es un perfil de jugador que es toda una novedad para el aficionado del Palau, un mercado poco explotado por la entidad azulgrana hasta los últimos años, pero se ha convertido en una necesidad. De mientras, jugadores de la talla de Mike James, Alpha Diallo o Luwawu-Cabarrot han optado por otros equipos más atractivos.
La sección se ha encontrado en unos años delicados económicamente y con la aparición de proyectos muy potentes y el crecimiento de otros. Los griegos -Panathinaikos y Olympiacos- han recuperado su prestigio histórico y los turcos -Fenerbahçe y Anadolu Efes- siguen siendo muy potentes en los despachos, entre otros. Además, se han unido los petrodólares de Dubai y el dinero de Hapoel Tel Aviv, que se permitió el regreso de Vasilije Micic. Los transatlánticos le han comido el terreno a un Barça que quiere hacer frente, pero, de momento, no puede.