El número de víctimas mortales por el terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el martes la isla de Kyushu, en el sur de Japón, ha aumentado a 13, según ha confirmado este miércoles la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, mientras continúa la búsqueda de supervivientes.
Previamente, las autoridades locales habían informado de tres muertos,incluidos dos fallecidos por la explosión y colapso de un centro comercial situado en la localidad de Kashima, donde los servicios de emergencia están buscando a alrededor de una decena de desaparecidos. También se está tratando de rescatar a nueve personas aún sin localizar en una fábrica de papel en Yatsushiro, después de que la chimenea de papelera se partiera por la mitad y se derrumbara.
“Aún hay personas a la espera de ser rescatadas, por lo que nos enfrentamos a una verdadera carrera contra el tiempo”, ha declarado la jefa del Gobierno japonés a los medios, desde su oficina en Tokio, antes de señalar que se han desplegado “todos los recursos disponibles”.
Durante esta madrugada, ocho personas han sido rescatadas bajo los escombros del centro comercial operado por la empresa Aeon, según la cadena de televisión NHK, que ha elevado a más de doscientas las personas que han recibido atención médica en varios hospitales de la zona.
La primera ministra ha destacado que, además de las víctimas humanas, el seísmo provocó derrumbes de edificios, incendios y daños en la red vial. También cortes en el suministro de electricidad y agua. El temblor, cuya magnitud fue de 7,1 —la máxima, según la escala japonesa—fue seguido por una potente réplica del 6,1.
Es la primera vez que se registra esta intensidad en Japón, considerado uno de los países con más riesgo sísmico del mundo, desde que un terremoto golpeó la península de Noto en 2024 y causó unos 400 muertos.
Las autoridades japonesas han desplegado hasta 4.600 militares en la isla de Kyushu para participar en las labores de respuesta al terremoto, según el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi. De ellos, 170 participan en el rescate de los desaparecidos en el centro comercial parcialmente derrumbado.
El terremoto se registró a las 16.27, hora local, del martes, y su hipocentro se ubicó a unos 10 kilómetros de profundidad bajo la prefectura de Kumamoto, según la agencia meteorológica japonesa (JMA), que emitió una breve alerta de tsunami y alertó de réplicas en los próximos días.
El seísmo provocó también importantes daños materiales, según las autoridades, que incluyen graves daños en la principal autopista de la isla de Kyushu, así como el derrumbe de parte del muro del popular castillo de Kumamoto y la puerta del santuario de Yatsushiro, declarado bien de importancia cultural de la prefectura.
Las autoridades del país asiático emitieron el martes inicialmente una alerta por tsunami, aunque esa amenaza fue rebajada poco después al consierarse que no existía riesgo de maremoto para la costa del país, según el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico de Estados Unidos. El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), la agencia nuclear de la ONU, ha aseguró horas más tarde que no había daños ni problemas de seguridad en la central nuclear de Sendai, ubicada en la isla afectada por el terremoto, según le transmitió la autoridad reguladora nuclear de Japón. “El OIEA seguirá vigilando la situación”, ha dicho el organismo en una publicación en la red social X.