Se acerca la fecha del 10 de agosto, marcada por el Atlético de Madrid como la del regreso de sus internacionales que disputaron la final del Mundial, y Julián Álvarez apura las vacaciones en Ibiza. La ‘Araña’ dejó claro en pleno campeonato del mundo que lo mejor era una transferencia para cumplir su sueño, que no es otro que el de vestir de azulgrana. Pero el club colchonero se ha enrocado y el Barça le pide algún gesto más. Julián quería hablar con el club colchonero antes de su regreso y ni siquiera le han dado cita. Paralelamente, aumentan las voces que le ‘sugieren’ que se retracte. No son horas fáciles para el delantero argentino.
Julián Álvarez medita en Ibiza los pasos a seguir. Su intención, como explicamos en SPORT, es la de hacer un nuevo gesto, pues quiere jugar en el Barça y sabe que este es el único camino. Otra cosa es que le vaya a servir de algo y que el propio club blaugrana no puede esperar eternamente. De hecho, desde la dirección deportiva ya hay un Plan B (que se ha ‘caído’ con la lesión de Kroupi) y hasta Planes C (Asllani, Vlahovic…)tomarse, aunque el objetivo número 1 sigue siendo el goleador rojiblanco.
Horas tensas para Julián
En Ibiza, Julián Álvarez ha sido reconocido por tres aficionadas del Barça, que le han pedido una fotografía al futbolista argentino, como se ha explicado en el programa ‘Jijantes’. Gerard Romero se ha puesto en contacto con el tío de estas seguidoras. Y ha explicado que una de sus sobrinas «le ha preguntado a Julián si iba a fichar por el Barça. No le ha dicho que sí, directamente, pero le ha echado una sonrisilla así bastante juguetona».
Julián calla por el momento tras haber hablado, y con contundencia, en el Mundial, mientras el FC Barcelona espera acontecimientos. No cabe duda de que el sueño del futbolista es vestir de azulgrana, como tampoco de que la postura del Atlético de Madrid complica mucho la situación para un futbolista que tiene contrato con los rojiblancos hasta el 30 de junio de 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros. En Ibiza, además de tomarse unas merecidas vacaciones, Julián mira la manera de convencer a su club y dar el paso definitivo. Su futuro está en juego.