El Ministerio de Turismo (MINTUR) de Cuba ha intentado contener el impacto del mayor éxodo de cadenas hoteleras extranjeras de la isla en las últimas décadas, con unas declaraciones en las que ha restado importancia a lo ocurrido y ha garantizado que se mantienen abiertas las instalaciones.  

El consejero del MINTUR para el Cono Sur, José Antonio Aguilera, aseguró desde Buenos Aires a la agencia oficialista Prensa Latina que las instalaciones que antes gestionaban Meliá, Iberostar y Barceló permanecen abiertas bajo administración cubana.

El consejero del MINTUR ofreció un mensaje de tranquilidad dirigido a operadores y agencias de viajes del Cono Sur, que en las últimas semanas han multiplicado sus consultas ante la incertidumbre generada por el repliegue hotelero.

«Los hoteles en la isla siguen abiertos y el destino continúa operando con normalidad», afirmó Aguilera.

«La planta hotelera mantiene plena normalidad operativa y no existe afectación para los viajeros», añadió el funcionario.

Sobre la capacidad de Cuba para gestionar esas instalaciones de forma autónoma, Aguilera argumentó que décadas de colaboración con grupos internacionales dejaron un legado técnico aprovechable.

«Cuba ha adquirido el ‘know-how’ necesario para garantizar los estándares de servicio y la calidad que caracterizan a nuestro destino. Los hoteles continúan abiertos y operando bajo marcas nacionales, sin interrupciones en la prestación de los servicios», aseveró, intentando restar importancia a la salida de las hoteleras españolas.

El consejero también apeló a la imagen de hospitalidad como argumento de venta.

«Cuba sigue recibiendo a sus visitantes con la hospitalidad, el cariño y la seguridad que siempre la han distinguido. Ese compromiso permanece intacto», apuntó.

Para el mercado argentino -principal emisor de turistas del Cono Sur hacia Cuba- el mensaje fue directo:

«El destino permanece abierto, operativo y con la voluntad de seguir fortaleciendo los vínculos comerciales con agencias, turoperadores y aerolíneas de la región».

Sobre el futuro del sector, Aguilera se mostró optimista:

«Estamos convencidos de que nuevas oportunidades atraerán a otros operadores internacionales interesados en participar en el desarrollo del turismo cubano. Garantizaremos la continuidad de los servicios y continuaremos elevando su calidad, y Cuba seguirá siendo un referente del turismo en el Caribe».

El éxodo que el régimen minimiza

Las declaraciones llegan días después de que Meliá Hotels International completara su retirada total de los 34 hoteles que gestionaba en Cuba el 24 de julio, poniendo fin a 36 años de presencia ininterrumpida en la isla.

A esa salida se sumaron Iberostar, Barceló y la canadiense Blue Diamond Resorts, que en conjunto controlaban alrededor del 35% de las habitaciones disponibles en el país.

Lo que Aguilera presenta como una transición ordenada es el mayor repliegue hotelero internacional que ha vivido Cuba en décadas.

El detonante fue la Orden Ejecutiva firmada por Donald Trump el 1 de mayo de 2026, que designó a GAESA -el conglomerado militar que controla gran parte del turismo cubano- como entidad sancionada.

El 13 de julio, Washington amplió esas sanciones al propio MINTUR y a otras nueve entidades estatales.

Iberostar confirmó el 21 de julio que ya no gestionaba ningún establecimiento en Cuba.

Barceló hizo lo propio con sus dos hoteles en Varadero.

La canadiense Blue Diamond Resorts había anunciado su cese el 31 de mayo, afectando 62 hoteles y más de 12,900 habitaciones.

El lunes, el desmontaje del cartel de Meliá en la fachada del Hotel Cohiba de La Habana se convirtió en el símbolo visual del fin de una era.

La realidad que contradicen las cifras

El optimismo oficial choca con los datos del propio sector.

En 2025, Cuba recibió apenas 1.81 millones de visitantes internacionales, el mínimo desde 2002 y menos de la mitad del récord de 4.7 millones de 2018.

La ocupación hotelera cayó al 12,9% en el primer trimestre de 2026. Entre enero y mayo de 2026 solo llegaron 359,491 turistas, lo que supone una caída del 58,4% interanual.

El régimen atribuye la crisis al embargo estadounidense, pero la debacle turística cubana precede con creces al endurecimiento de las sanciones de 2026 y responde a décadas de deterioro estructural de la economía de la isla.

Un nuevo mapa hotelero en construcción

Como señal de apertura a nuevos inversores, Aguilera destacó el acuerdo firmado recientemente con la cadena italiana Domina -fundada en 2000, con más de 40 establecimientos en Europa y África- para gestionar varios hoteles en la isla, entre ellos uno en Varadero y dos en La Habana.

Expertos vaticinan que el espacio dejado por las cadenas españolas podría atraer a gigantes hoteleros estadounidenses como Marriott, Hilton, Hyatt o Wyndham ante un eventual cambio político en Cuba.