Son muchas las personas que, en los últimos días, comentan lo mismo por las calles de Barcelona. «Hay semanas en las que el mercado del Barça es una auténtica locura y cada día aparecen noticias nuevas. De repente, llegan otras en las que da la sensación de que todo se detiene de golpe«, dicen. La realidad, sin embargo, es que el mercado funciona así y no necesariamente significa que el club haya dejado de trabajar.

El mercado tiene fases y no todas son de movimiento constante. Existen semanas en las que muchos clubes prefieren esperar antes de dar el siguiente paso. Todos observan lo que hace la competencia, analizan cómo evoluciona el resto de operaciones y esperan a que alguien rompa el mercado para que empiece el efecto dominó. Es una dinámica cada vez más habitual y explica por qué buena parte de los grandes movimientos terminan concentrándose en el tramo final del verano.

Estrategia, no falta de planificación

Lejos de transmitir desorganización, esta calma suele responder a una estrategia. Los clubes ya tienen definidos los perfiles que buscan y mantienen abiertos los contactos con jugadores y representantes, pero entienden que todavía no ha llegado el momento de acelerar. Con el paso de las semanas cambian las circunstancias. Aparecen nuevas necesidades, algunos futbolistas reciben ofertas, otros siguen sin encontrarlas y empiezan a valorar alternativas. Sin ir más lejos, hay varios futbolistas azulgranas en dinámica de primer equipo que tienen la propuesta de renovación del Barça pero, analizando todos los escenarios, prefieren esperar a que irrumpa el mercado para tomar una decisión. También hay casos de jugadores que entran en su último año de contrato y que no tienen ninguna prisa en renovar, dado que la prisa es del club. Todo esto modifica el mercado prácticamente a diario.

Ese escenario explica también la tranquilidad que se vive actualmente en el Barça. El club tiene claro que necesita reforzar la posición de delantero centro, pero no quiere precipitarse. Julián Álvarez sigue siendo el gran objetivo, aunque dentro de la entidad son conscientes de que la operación se ha ido complicando con el paso de los días. Aun así, el contacto con su entorno continúa y la intención sigue siendo cocinar la operación con paciencia mientras, como es lógico, la dirección deportiva mantiene abiertas otras alternativas por si finalmente fuera necesario cambiar de rumbo.

La discreción, completamente clave

A esa pausa también se han sumado las circunstancias de las últimas semanas. Joan Laporta evoluciona favorablemente tras el episodio de arritmia que sufrió recientemente y Deco ha permanecido unos días fuera de Barcelona por motivos personales antes de incorporarse a la gira de pretemporada en Inglaterra. Nada de ello ha cambiado la hoja de ruta del club, que sigue trabajando con discreción y sin la necesidad de generar ruido alrededor de cada movimiento.

De hecho, ese ha sido uno de los cambios más evidentes del Barça en los últimos mercados. El fichaje de Anthony Gordon se cerró prácticamente de un día para otro tras un viaje de Deco a Londres. Apenas trascendieron detalles de aquella operación hasta que estaba muy avanzada. Algo parecido ocurrió con Julián Álvarez. La reunión con el entorno del delantero sí salió a la luz, pero lejos de hacer ruido por hacerlo, el Barça siguió trabajando con absoluta discreción y, apenas un día después, presentó una oferta de 100 millones de euros. Esa forma de actuar es la que el club pretende mantener también ahora, convencido de que la calma puede ser igual de efectiva que el ruido.

Semanas clave

Por eso, en el Barça no preocupa especialmente la aparente falta de actividad. Al contrario. Consideran que la discreción se ha convertido en una de sus principales fortalezas y no tienen intención de cambiar una fórmula que les ha dado buenos resultados. Es verdad que la operación Julián es hoy más complicada que hace unas semanas y dentro del club nadie lo esconde. Pero también creen que el mercado todavía puede dar muchos giros y prefieren esperar al momento adecuado antes que precipitar decisiones.

El compás de espera no significa que el Barça haya dejado de moverse. Simplemente, considera que todavía no ha llegado el momento de hacerlo a la vista de todos. Cuando llegue la fase decisiva del mercado, el club espera volver a irrumpir con la misma discreción con la que ha trabajado durante los últimos meses.