La delegada municipal de Cultura, Susana Rivas; el director del Museo de Chiclana, Jesús Romero, y el artista Bern Foster inauguraron hoy la exposición ‘Sueños del Pacífico’, que podrá visitarse en el Museo de Chiclana hasta el 20 de septiembre.

El trabajo de Bern Foster (Bernardo Bejerano Narváez) traslada al visitante a los años 80 y 90 mediante referentes de la cultura pop, la música y la publicidad vintage. Su gran sello diferenciador es el uso del acrílico y la aerografía tradicional, una técnica artesanal que lo distingue de forma casi única en el panorama mundial frente al dominio del arte digital. Sus piezas atraen de inmediato gracias al uso del color saturado y composiciones impecables. Este magnetismo visual le ha llevado a colaborar con grandes firmas de moda, portadas para Warner Records, diseños de la industria de la moda como Nude Project, o campañas para marcas de la empresaria y modelo Kylie Jenner.

“La exposición viene de la mano de uno de nuestros talentos chiclaneros, que ha trabajado fuera de nuestras fronteras”, declaró Susana Rivas, quien destacó que “se trata de una obra con un aire fresco, en la que vemos un relato del trabajo que ha realizado y que le ha llevado a trabajar con empresas de publicidad y discográficas”.

Por su parte, Bern Foster agradeció al Museo de Chiclana “el magnífico trabajo realizado».

Las obras prescinden de discursos profundos para centrarse en el poder absoluto de la estética. Son honestas, sin trampa ni cartón, que suenan, aunque nunca antes el visitante la haya visto exactamente porque remiten a muchas otras que se conservan en la memoria. Pero esta vez no las contemplaremos en una enorme valla publicitaria, ni reproducidas en una revista.

La trayectoria de Bern Foster -desde el erotismo de sus principios, sus pinups o sus personajes de ficción hasta sus últimas obras- es un testimonio de disciplina y pasión autodidacta. Ingeniero de profesión, fue en 2015 cuando decidió apostar definitivamente por la ilustración, absorbiendo influencias de grandes referentes como Hiroshi Nagai o Hajime Sorayama.

la Casa Briones incluye una serie de piezas complementarias -como son los bocetos de algunas de ellas y los propios útiles de trabajo del artista- que posibilitan adentrarse en la dimensión procedimental de las mismas, aparte de otras más que suman interés al conjunto.