Uno de los mayores problemas del cáncer de pulmón de células pequeñas es que, aunque suele responder inicialmente a la quimioterapia, la enfermedad reaparece pocos meses después en la mayoría de los pacientes. Ahora, un equipo de investigadores del ibs.GRANADA, la Universidad de Granada (UGR) y el Hospital Universitario Virgen de las Nieves ha identificado una posible estrategia para retrasar esa recaída: reutilizar tres medicamentos ya conocidos como terapia de mantenimiento.

El estudio, realizado en modelos preclínicos y aún no probado en pacientes, demuestra que siramesina, β-lapachona y palbociclib consiguen mantener bajo control el crecimiento del tumor tras la quimioterapia mediante mecanismos diferentes, lo que abre una nueva vía para investigar tratamientos capaces de prolongar el tiempo sin progresión de la enfermedad.

Un cáncer especialmente agresivo

El cáncer de pulmón de células pequeñas representa alrededor del 15 % de todos los tumores pulmonares, pero destaca por su elevada agresividad. Crece rápidamente, desarrolla metástasis con facilidad y suele adquirir resistencia a los tratamientos convencionales en pocos meses.

Por ese motivo, uno de los grandes retos de la oncología no consiste únicamente en reducir el tumor con la quimioterapia, sino en impedir que vuelva a crecer.

Una estrategia distinta: mantener el tumor bajo control

En lugar de desarrollar nuevos fármacos, los investigadores apostaron por otra estrategia: buscar medicamentos ya conocidos que pudieran administrarse después del tratamiento convencional para retrasar la reaparición del cáncer.

Este enfoque, conocido como terapia de mantenimiento, pretende prolongar el tiempo durante el que la enfermedad permanece controlada y mejorar así el pronóstico de los pacientes.

Los primeros experimentos en células tumorales mostraron que los tres compuestos reducían significativamente la proliferación de las células cancerosas y limitaban su capacidad para formar nuevas colonias.

Investigadores del grupo A01 del ibs.GRANADA y CTS-107 de la UGR. Este estudio ha sido llevado a cabo los investigadores (derecha/izquierda; parte inferior) Doello K, Mesas C, Prados J., Chico MA, Melguizo C, Ortiz R.

El palbociclib obtuvo los mejores resultados

El siguiente paso consistió en comprobar si esos efectos también aparecían en modelos animales de cáncer de pulmón de células pequeñas.

Los tres tratamientos consiguieron reducir el volumen de los tumores y retrasar su crecimiento tras la quimioterapia. Entre ellos destacó especialmente el palbociclib, que alcanzó una reducción del crecimiento tumoral de hasta el 99,5 % en las condiciones analizadas.

Según José Carlos Prados, investigador principal del grupo Tecnología Aplicada a Oncología y Terapia Génica del ibs.GRANADA y del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Universidad de Granada, «estos resultados muestran que actuar sobre distintos mecanismos de supervivencia de las células tumorales puede ayudarnos a prolongar el control de la enfermedad después de la quimioterapia. Aunque todavía nos encontramos en una fase preclínica, el estudio aporta una base sólida para seguir investigando estas estrategias como posibles terapias de mantenimiento».

Reutilizar medicamentos puede acelerar la investigación

Una de las principales ventajas del trabajo es que analiza medicamentos cuyo perfil de seguridad ya se conoce. Esta estrategia, denominada reposicionamiento terapéutico, busca encontrar nuevas aplicaciones para fármacos ya existentes, lo que podría reducir los tiempos necesarios para desarrollar futuros tratamientos y facilitar su llegada a los ensayos clínicos si los resultados continúan siendo positivos.

Como recuerda Kevin Doello, investigador del ibs.GRANADA, profesor asociado de la Universidad de Granada y especialista en Oncología Médica del Hospital Universitario Virgen de las Nieves, «aunque todavía serán necesarios nuevos estudios antes de plantear su aplicación en pacientes, este trabajo aporta nuevas evidencias sobre el potencial de la terapia de mantenimiento en el cáncer de pulmón de células pequeñas».

Los investigadores consideran que identificar distintos mecanismos capaces de mantener controlado el crecimiento tumoral abre una línea de investigación que, en el futuro, podría contribuir a prolongar la supervivencia y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por este tipo de cáncer.