
El consumo de alimentos y bebidas de los españoles experimentó en 2025 un crecimiento que, si bien ligero -del 0,4 %-, resulta significativo, porque invierte la tendencia decreciente de los últimos cinco años. No obstante, el mercado de productos acuáticos volvió a presentar datos negativos, con menor volumen de pescado en los hogares, y también con un mayor gasto. De hecho, en 2025 registró el volumen de compras más bajo de la serie histórica analizada, salvo en 2020 cuando se produjo un repunte en las compras debido a la situación generada por la Covid-19. Así lo confirma el informe anual de Consumo alimentario 2025, presentado este jueves por el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas.
En él se recoge que el volumen total de alimentos y bebidas que se consumieron dentro y fuera del hogar por parte de los españoles fue de 30 798 millones de kilos/litros. Como media, cada español consumió 681,72 kilos/litros de alimentos, el 1,4 % más que el año anterior. El gasto en la adquisición de estos alimentos aumentó en mayor proporción, un 3,4 %, como consecuencia de la inflación; los precios de los alimentos subieron en 2025 el 3 %, con un gasto medio por persona de unos 75 euros más que en 2024.
Durante su intervención el ministro destacó que, a pesar de la presión de los precios, en los hogares se mantiene una alimentación basada en productos frescos, que constata la tendencia hacia una alimentación más saludable, influenciada por la conveniencia, el control del gasto y ahorro de tiempo en las preparaciones, y también por las recetas tradicionales.
En cuanto al mercado de los productos acuáticos, se redujo en un 1,1% en volumen mientras que el gasto creció en un 3,1% por el aumento de los precios medios, que fue del 4,2%; este último un valor por encima del incremento medio del conjunto de la alimentación en España, que se situó en el 3,9%.
El consumo per cápita de productos acuáticos en los hogares españoles se sitúó en 2025 en 17,80 kilos, lo que implica una caída del 1,0 % frente al año anterior. En paralelo, el gasto per cápita alcanzó los 206,37 euros por persona, tras un aumento del 3,2 %, equivalente a pagar en torno a 6,31 € más por persona. De este modo, a nivel individual, se adquirió menos cantidad de producto, pero el desembolso final fue superior al de 2024.

Fuente: AECOC
POR SEGMENTOS
Durante el año 2025, el pescado fresco es el segmento más relevante de el mercado pesquero, con el 39,4 % del volumen y el 37,3 % del valor. Su evolución es desigual entre ambos indicadores: mientras el consumo se ralentiza y pierde el 4,3 % del volumen de las compras, la facturación aumenta un 1,1 %. Si bien el valor crece, lo hace a un ritmo más bajo que la media del mercado, que es del 3,1 %.
Las conservas de pescado y marisco son el segundo segmento por orden de importancia, con una participación del volumen del 22,9 % y del 26,0 % en valor. Las compras de conservas de pescado y marisco por parte de los hogares se contrajeron un 1,3 % en 2025, mientras que el valor del mercado creció un 0,4 % en este periodo.
Los segmentos que sufren la caída más pronunciada de 2016 a 2025 son los pescados frescos, así como los marisco/moluscos/crustáceos frescos.
Todos los segmentos resultan afectados por la caída de las compras, salvo en el caso de mariscos/moluscos/crustáceos cocidos, que aumentan un 30,9 % en comparación con el año 2016. Los segmentos que sufren la caída más pronunciada de 2016 a 2025 son los pescados frescos, así como los mariscos/moluscos/crustáceos frescos, con un retroceso del 35,2 % respectivamente.
El año 2025 es un año positivo para la compra de pescados congelados, que crece un 1,5 % en volumen y 4,9 % en valor, siendo su cuota de participación del 11,4 % en volumen y 10,6 % en valor.
Aumentan las compras de mariscos, moluscos y crustáceos en cualquier tipo de preparación, ya sean congelados (0,7 %), frescos (1,6 %) o cocidos, con un aumento notable del 12,8 % del volumen de las compras. El valor de estos segmentos, también tienen una evolución favorable en 2025.
ESPECIES DE ACUICULTURA AL ALZA

Foto: APROMAR
A la hora de desglosar por productos, se observa que mientras crece la demanda especies como la trucha fresca (25,2 %), el salmón (11,9 %) o la dorada (7,2%) se contrae la de especies como merluza/pescadilla (5,6 %), bacalao o caballa fresca, entre otras. Al fuerte aumento de calamar y pulpo (10,8 %), los mejillones (8,4%) o gambas y langostinos (5,3 %) se une el freno en la compra de almejas y berberechos (4,8 %).
Trucha fresca y ahumada
Los españoles compran un 25,2 % más de kilos de trucha fresca para consumir dentro de casa durante el año 2025. El valor del mercado también crece un 28,5 % y alcanza los 98,98 millones de euros. El precio medio de trucha fresca mantiene la senda alcista de los precios medios del mercado global de los pescados frescos, pero lo hace a un ritmo más moderado del 2,7 %, estacionando el precio medio kilo en 10,03 €.
También crece la compra de trucha ahumada en España en 2025. Los hogares compran un 17,2 % más de volumen que hace un año, lo que supone 166,93 miles de kilos. El valor, por su parte también crece un 22,1 % frente al año anterior, facturando 5,19 millones de euros. El precio medio de trucha ahumada se sitúa en 31,14 €/kilo, con una tendencia favorable del 4,2 %, manteniendo la senda alcista de la categoría.
Salmón fresco y ahumado
En 2025, los hogares españoles incrementan la compra de salmón fresco para consumo en el hogar, alcanzando los 60,89 millones de kilos, lo que supone un aumento del 11,9 % respecto a 2024. En términos de facturación, el gasto asciende a 846,96 millones de euros, cifra superior en un 9,8 % al año anterior. En un contexto de incremento generalizado de precios en la categoría, el salmón fresco reduce su precio medio en una proporción del 1,9 %. A pesar de esta variación negativa, mantiene un precio medio superior al del conjunto de pescados frescos y del total de pescados, situándose en 13,91 €/kg. Este comportamiento del precio medio no limita la demanda, que muestra una evolución positiva durante el periodo de análisis. Cada residente en España consume en torno a 1,30 kilos en 2025, cantidad un 12,0 % superior a la registrada durante el año 2024.
En cuanto al salmón ahumado, se compran en los hogares españoles 8,38 millones de kilos, una cifra superior en un 10,9 % a la adquirida en 2024. El valor del mercado se sitúa en 297,06 millones de €, cantidad que crece respecto del año 2024 un 9,3 %. El precio medio kilo del salmón ahumado se sitúa en 35,42 € en el año 2025, lo que supone pagar un 1,4 % menos frente al año anterior.

Foto: APROMAR
Dorada
Los hogares españoles compran un 7,2 % más de volumen de kilos de dorada fresca en el año 2025, alcanzando la cifra de 26,74 millones de kilos. En valor, esta especie genera 290,79 millones de euros, lo que supone crecer en facturación en torno al 15,3 % frente a 2024. El precio medio de dorada se sitúa en 2025 en 10,87 € por kilo, cantidad que aumenta un 7,5 % frente a 2024. En este contexto, el avance del precio medio no frena el consumo de dorada fresca en el periodo analizado.
Mejillón
En 2025 los hogares españoles aumenta la demanda de mejillón en un 8,4 % respecto al año anterior, hasta alcanzar los 31,16 millones de kilos. El valor del mercado también avanza, aunque lo hace en menor medida (6,2 %) con una facturación total situada en torno a los 127,31 millones de €. Y es que el precio medio, lejos de crecer -contexto que se produce de manera general en el mercado alimentario y en el entorno de mariscos, moluscos y crustáceos-, disminuye un 2,1 % en 2025 y se coloca en 4,09 €/kilo.
En cuanto a las conservas de mejillones, a cierre de 2025, los hogares españoles compran 13,44 millones de kilos de conservas, lo que supone un crecimiento del 5,8 % respecto al año anterior. Este aumento del consumo se ve acompañado por una evolución aún más favorable del valor del mercado, que crece un 9,1 %, impulsado no solo por la mayor demanda doméstica, sino por el incremento del precio medio del 3,2 %. Esta variación positiva de precio medio queda por encima del aumento del total de la categoría (1,7 %), hecho que no ha supuesto un freno para el consumo y que lo sitúa en 10,82 €/kilo.
Lubina
En contraste con las anteriores especies, en el caso de la lubina, los hogares españoles compran 25,82 millones de kilos de lubina fresca para consumo doméstico, lo que supone un descenso del 10,2 % respecto al año 2024. A pesar de esta evolución en volumen, la facturación se sitúa en 311,53 millones de euros, con una ligera variación negativa del 0,3 % en relación con el ejercicio previo. La diferencia entre la evolución negativa del consumo y la estabilidad del valor viene explicada por el comportamiento del precio medio. En 2025, el precio medio de la lubina alcanza los 12,06 € por kilo, tras crecer en torno al 11,1 %. Este incremento, que supera el registrado por el conjunto del pescado fresco cuyo precio medio aumenta un 4,2 % en el mismo periodo, podría ser un factor influyente en el comportamiento de compra de los hogares españoles para esta especie, según el informe del MAPA.
CONSUMIDORES
En el año 2025, las parejas adultas sin hijos representaron un 11,75 % de las compras de productos acuáticos, mientras que las parejas con hijos mayores supusieron un 17,04 % de estas. Estas tipologías de hogar tienen un peso en volumen mayor del que le correspondería con relación al peso demográfico que tienen. En esta misma situación se encuentran los retirados y jubilados, que representan el 35,72 % del volumen comprado, más de diez puntos por encima del peso poblacional que representan, convirtiéndose también en un muy perfil intensivo en la compra de los productos pesqueros. También destaca el grupo de parejas con hijos mayores, que concentraron el 17,04% del consumo, frente al 11,89% del peso poblacional.
Por su parte, los jóvenes independientes tuvieron un peso del 2,64 % del volumen, parejas jóvenes sin hijos con un 3,48 %, adultos independientes con una cuota del 5,75 %, parejas con hijos pequeños que representan el 5,41 %, así como los hogares monoparentales con una proporción del 5,26 % de las compras, fueron los hogares con un consumo menor al que les correspondería teniendo en cuenta su peso poblacional, realizando por tanto un consumo no intensivo.