Agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) han asegurado a THE OBJECTIVE que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es un político «irrelevante» para Marruecos y que lo consideran «amortizado», después de haberle «sacado todo lo que han podido», sobre todo tras el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sahara. A pesar de este desprecio al que se refieren por la figura de Sánchez, sí que apuntan a que la avalancha de marroquíes que este jueves asaltó la frontera del Tarajal y entró en Ceuta es una llamada de atención para que le quede claro «quién manda aquí».
Varias oleadas de inmigrantes marroquíes han empezado a entrar en España por la frontera de Ceuta, sin que la Gendarmería del país vecino haga nada por contenerla. La primera interpretación que se hace sobre las causas de esta entrada masiva es que es la respuesta de Marruecos a la visita a Argelia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que tuvo lugar el pasado 20 de julio. El Palacio de la Moncloa enmarcó esta visita en la necesidad de reforzar el diálogo político, el fortalecimiento del partenariado económico y una mayor cooperación en el ámbito regional e internacional. Fruto de este encuentro fue el anuncio de la celebración en otoño de la VIII Reunión de Alto Nivel (RAN), precedida de consultas políticas entre ambos Gobiernos.
Tan solo diez días después de este encuentro, se ha producido esta llegada masiva de inmigrantes, por tierra y a nado, que ha tensado la situación en Ceuta y ha vuelto a poner el foco en las relaciones entre Marruecos y España. Unas relaciones que, desde que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa, se han caracterizado por las cesiones permanentes de este a Marruecos. Y es precisamente este aspecto el que destacan los agentes del CNI consultados por este periódico, a la hora de valorar el desequilibrio entre las relaciones entre ambos países, que podrían explicar la desidia de la Gendarmería marroquí.
Los espías afirman que, para Marruecos, «Sánchez ya es un político amortizado» y un «juguete en sus manos», al que ya han «sacado todo lo que querían». De hecho, apuntan a que la intensa colaboración con Estados Unidos en una zona estratégica como el estrecho de Gibraltar ha dejado a España sin un papel esencial en la vigilancia de esta zona. «España ya no pinta nada», aseguran desde la central de inteligencia española, que mantiene una excelente relación con el servicio marroquí, por lo que son conocedores de la opinión que se tiene del presidente español.
El hecho clave es que Estados Unidos ha optado por mantener «una mejor relación con Marruecos que con España» a consecuencia del enfrentamiento que ha venido manteniendo el Gobierno de Sánchez, y sobre todo sus socios de izquierdas, con Donald Trump. Pero la crisis se remonta al desplante del entonces líder de la oposición, José Luis Rodríguez Zapatero, al no levantarse ante la bandera de Estados Unidos en el desfile del 12 de octubre de 2003 en Madrid, marcando un antes y un después de la relación del PSOE con los políticos norteamericanos.
Aunque a Sánchez lo consideran intrascendente en Marruecos, estas fuentes apuntan a que dejar entrar tanta inmigración en pocos días se puede interpretar como una llamada de atención: «El que manda aquí soy yo». De hecho, la llegada masiva de inmigrantes se une al hecho de que cada vez más se detecta un incremento potencial de la población musulmana en Ceuta y Melilla. Este fenómeno sí que preocupa a la inteligencia española porque creen que esta operación «está planificada». Sostienen que si se incrementa la población musulmana, la española se viene a la Península.
Al margen de que la visita a Argelia pueda haber enfadado o no a Marruecos, otra circunstancia que sí ha podido influir es que el Congreso de los Diputados, con el apoyo del PSOE y de la izquierda, haya aprobado una proposición de ley para conceder la nacionalidad española a los nacidos en el Sahara Occidental bajo administración española y los descendientes de quienes la adquieran. El PP se abstuvo y en septiembre tiene que pasar al Senado para su ratificación final.