Kiko Rivera ya ha salido del Hospital Sagrado Corazón de Sevilla en el que ingresó el pasado lunes. Fue víctima de un segundo ictus, que entiende como una nueva oportunidad que le da la vida para ser feliz, cumplir sus sueños y cambiar hábitos que considera un error. Eso sí, no hace autocrítica, pues esos errores a los que hace alusión apuntan a permitir que los medios de comunicación perturben su tranquilidad. Como si él no hubiese participado del negociado acudiendo a platós de televisión a generar controversia, concediese entrevistas a revistas o soltase bombas mediante sus redes sociales. Aun así, culpa a la prensa de su ictus.

También señala a las madres de sus hijos, al considerar que se están aprovechando de la fama que arrastra y hacen caja a su costa. Poco después de aparecer su novia Lola en su vida, decidió cortar lazos con Irene Rosales y Jessica Bueno, al considerar que no le hacían bien y lastraban su felicidad. Algo que ha seguido manteniendo con ataques en sus entrevistas en televisión y también indirectas y dardos envenenados en redes sociales. Ahora, cansado de obtener respuesta a sus iniciativas, estaría preparando una demanda en contra de ambas, como así mantiene el periodista Saúl Ortiz en ’20 Minutos’.

Kiko Rivera, en pie de guerra contra sus ex

“He vuelto a sufrir un ictus, esta vez ha sido un poco más fuerte. Llevo demasiado tiempo viviendo bajo presión mediática constante, con mi nombre presente cada día en televisiones, redes sociales y titulares. Afortunadamente, estoy bien. Han quedado pequeñas secuelas que, si Dios quiere, con el tiempo, la rehabilitación y mucho trabajo terminarán desapareciendo”, desvelaba el motivo de su ingreso y cancelación de sus trabajos este verano. Decía estar centrado en exclusiva en su salud, recuperarse de las secuelas y alejarse de las polémicas que han crispado sus nervios y dado jaque a su tranquilidad.

Kiko Rivera y Lola García Kiko Rivera y Lola García Gtres

“La vida vuelve a darme una oportunidad y esta vez no pienso desaprovecharla. He intentado cuidar mi salud y seguir adelante, pero llega un momento en el que uno también necesita paz para vivir”, aseguraba el Dj que, sin embargo, le ha declarado la guerra a sus exparejas, planteándose ahora emprender acciones legales en su contra. A la vez que dice que “mi tranquilidad, mi familia y mi recuperación están por encima de todo”, desde el citado medio ponen de relieve que su intención es analizar con lupa todo lo que se dice sobre él para ver si puede poner a trabajar a sus abogados en futuribles demandas.

Un trabajo de cribado de declaraciones que también afectaría a las madres de sus hijos. En palabras de Saúl Ortiz: “Quien traspase determinadas líneas tendrá respuesta en los tribunales. Y eso incluye, si fuera necesario, a Jessica Bueno o Irene Rosales, madre de sus hijos, si considera que con sus declaraciones o insinuaciones se vulneran sus derechos fundamentales”. Por el momento se desconoce si las sevillanas han traspasado las líneas rojas marcadas y han incurrido en errores dignos de sentarlas frente a un juez. Quizá, al estar avisadas, ambas han decidido desligarse de lo sucedido y no ofrecer declaraciones directas al ictus, la situación familiar o a la propia recuperación de Kiko Rivera.