La instalación de la estatua en homenaje a los Hermanos de la Lejía en el parque Carlos Casares de A Coruña, tras la cárcel de la Torre, pone fin a una larga espera de seis años. En ese tiempo, Selva García, donante de la figura e hija de Pepín, el único superviviente de los cuatro jóvenes represaliados en 1936, temía no llegar a verla en vida. Para ella, este 29 de julio marcó «90 años de un dolor» en la familia y, en el día de ayer, con la instalación de la estatua, se hizo «justicia a la memoria» de su padre y sus tíos.
«Este monumento no es el resultado de la benevolencia de ninguna institución; es el fruto de la verdad de la insistencia indomable desde la distancia y del recuerdo de tres tíos jovencísimos a quienes les arrebataron la vida sin juicio, sin motivo y sin haber dañado jamás a nadie», señala la mujer de 86 años, residente en Argentina, adonde pudo escapar su padre.
El suceso al que la hija de José, Pepín, hace referencia es el fusilamiento de Bebel y France García, dos cuatro de los Hermanos de la Lejía, en el Campo da Rata, en punta Herminia. Luego aparecería el cadáver de Jaures en el mismo lugar, pese a haberse librado en un primer momento por ser menor de edad. Solamente Pepín logró huir y exiliarse en Argentina. Ahora, la estatua, «que no entiende de oportunismos políticos ni fotos de campaña», ya solo «pertenece a ellos» y a las «almas generosas que prestaron su oído y su apoyo», manifiesta Selva García.
Para García, su familia es «una estirpe» que experimentó la historia de España «con desgarro y convicción en todas sus esquinas», desde la fundación «del socialismo coruñés hasta los frentes más opuestos». Los Hermanos de la Lejía, a través de la colocación definitiva del monumento, «regresan definitivamente a casa».
La ubicación
La mujer encargó al escultor Ramón Conde y sufragó íntegramente la figura de catorce metros de altura, que representa a cuatro hombres de acero uno a hombros del siguiente y que sujetan una bola del mundo, «a todas las personas que dieron la vida por la libertad». Los operarios municipales terminaron este jueves de colocar la estatua en el parque Carlos Casares frente a la antigua Prisión Provincial. Será visible desde la Torre de Hércules, solo a un kilómetro del lugar donde murieron.
La ubicación final de la escultura no es la prometida inicialmente, que sería la rotonda del paseo hacia el Club del Mar de San Amaro. El Ayuntamiento alegó que ese emplazamiento no se ajustaba a las necesidades técnicas y debía buscarse un lugar «más adecuado». Mientras se realizaban los trámites e informes técnicos, la figura estuvo custodiada en la Fundición Capa, en Madrid. El pasado mes de diciembre se dio luz verde a la instalación definitiva.