Tim Cook completó este jueves su 90º (nonagésima) y última conferencia con analistas como consejero delegado de Apple. Lo ha ha hecho con un nuevo trimestre récord: 109.400 millones de dólares de facturación, un 16% más que hace un año. Poca novedad salvo por el grito sordo de auxilio en los márgenes porque la compañía se encuentra en la tesitura de morirse de éxito, es decir, que sus productos son tan demandados que puede estar  afectando a su rentabilidad, capacidad para producirlos y, quizá, la calidad de la que siempre ha presumido.

 El mensaje de fondo de Cook no fue de celebración sino de advertencia. Apple entra en su trimestre de septiembre con menos capacidad de la que le pide la demanda, y con la crisis de chips de memoria  (RAM) disparando sus costes como no lo hacía en años. Los inversores tomaron buena nota. Las acciones de Apple se desploman alrededor del 10% este viernes en Wall Street, es decir, que pierden alrededor de 500.000 millones de valor en bolsa.

Cook lo repitió varias veces durante la call con las principales firmas de Wall Street: «El cuello de botella actual no es un problema regular de suministro. Es, para ser honesto, un problema de previsión de demanda», aseguró el directivo. El iPhone crece un 22% y el Mac un 29%, muy por encima de lo que Apple había proyectado, y eso ha agotado la flexibilidad de la cadena de nodos avanzados de silicio, según su CEO.

«Durante el trimestre de junio experimentamos restricciones de suministro, principalmente en el Mac y, en menor medida, en el iPhone y el iPad. Estamos viendo menos flexibilidad en la cadena de suministro de lo normal. Esperamos que el impacto de las restricciones de suministro aumente de forma significativa secuencialmente» en el trimestre de septiembre, que afectará a iPhone, Mac y iPad a la vez.

Ante las preguntas sobre posibles soluciones o cambio de proveedores, Cook cortó cualquier lectura de crisis industrial: «Este no es un problema de socios o proveedores. Es un ciclo de producto de iPhone y Mac increíblemente fuerte que ha generado una demanda por encima de nuestras expectativas», indicó el directivo. 

Y añade un dato que sostiene su argumento: Apple ya obtiene «más de 100 millones de componentes este año» de la planta de Arizona, parte del compromiso de inversión de 600.000 millones de dólares en EEUU.

Crisis de memoria histórica

El CEO de Apple no pudo esconder los efectos de una crisis externa a la empresa que procede del sector de chips de memoria, donde la demanda se ha disparado tanto por la IA y los centros de datos que ha desplazado a los productos tradicionales como los teléfonos.

Para Cook, el aumento del coste de componentes de memoria confirma que Apple ha pagado más por memoria en cada trimestre consecutivo desde hace más de una año, obligándole a elevar los precios de sus productos que ya de por sí son caros. 

«Como dije en la última call, pagamos más por memoria en el trimestre de marzo que en el de diciembre. Y como adelanté el trimestre pasado, esperábamos pagar significativamente más en el trimestre de junio que en el de marzo, y eso es lo que ocurrió. Y esperamos pagar costes de memoria incluso más altos en septiembre».

Para describir la magnitud del fenómeno, Cook recurre a una imagen poco habitual en su discurso, que siempre ha buscado evitar adjetivaciones o extremos cuando se trata de algo negativo: «Estamos, diría yo, en una inundación de cien años en los precios de la memoria, con subidas exponenciales». 

El director financiero de Apple, Kevan Parekh, aterrizó el impacto de esa crisis en cifras que afectan a la rentabilidad de la empresa. Según sus cálculos, el descenso de 160 puntos básicos previsto en el margen bruto «está más que explicado por el cambio en el coste de la memoria», con compensaciones parciales por inventario previo y mejor mix de producto.

Cook reconoce además que el mercado de DRAM depende de solo tres proveedores, y que Apple «está evaluando todas las opciones» para ganar flexibilidad, aunque admite que no está claro si eso ayudaría también en precio: «Obviamente, si hubiera más proveedores, eso sería bueno, y ayudaría en el lado del suministro, y quizá en el de precio. No está claro en el precio, pero podría ayudar en el suministro».

Subida de precios «a regañadientes»

La consecuencia de todo esto es un movimiento que Apple evita hacer casi siempre: subir precios. Cook lo admite sin rodeos: «Subimos precios a regañadientes, diría yo. Y lo hicimos porque estamos en lo que yo caracterizaría como una inundación de cien años en los precios de la memoria». Sobre el criterio para decidir cuánto y dónde subir, resume su filosofía de siempre: «Miramos unidades, ingresos y margen, y luego llegamos a un juicio de negocio sobre cómo manejar eso… pensando a largo plazo en lugar de en un ciclo de 90 días».

Que la última comparecencia trimestral de Cook como CEO transcurra hablando de escasez de chips, inflación de memoria y subidas de precios no es casual. Aunque seguirá al pie del cañón y como presidente de la empresa con algunas funciones ejecutivas, la Apple que hereda John Ternus en el día a día, quien tomará el cargo el 1 de septiembre, tiene más desafíos que nunca en los últimos años. Una compañía que vende más de lo que puede fabricar, con presión de costes y una estrategia sin definir en inteligencia artificial que ha despertado no pocas dudas en Wall Street.

Aun así, Cook cierra la llamada con el tono optimista que ha caracterizado sus 15 años al frente de Apple: «Tenemos un futuro brillante por delante, y de verdad nunca he sido más optimista». Sobre su sucesor, no deja lugar a dudas: «Es verdaderamente único en su especie, y no hay mejor persona para tomar el timón de la compañía». El relevo en el sillón del CEO «está yendo sin fisuras», según sus protagonistas.